Torneo internacional de fútbol-siete | Barcelona 2 - Benfica 1

Este Barça sí ganó el Mundialito

Gerard marcó dos golazos, el último en la prórroga. Benfica empató gracias a un tanto de Silva

<b>CAMPEONES. </b>Los jugadores del Barcelona celebran su triunfo.
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El Barça ya tiene su Mundialito. Los alevines vengaron anoche el patinazo de los mayores en Tokio y se adjudicaron la undécima edición del Campeonato Internacional Alevín de Fútbol 7 tras realizar un despliegue de condiciones excepcional. Ganar al Benfica no requería menos.

La final acumuló todos los matices que exije un partido de pedigrí. Equilibrio casi maquiavélico, protagonismo compartido en porcentajes matemáticos y fútbol, mucho fútbol. Los ocho mil espectadores que atestaron el estadio salieron del recinto con el paladar satisfecho. Hubo un gran campeón y un dignísimo segundo. Cada minuto que consumió el cronómetro dejó toneladas de sensaciones y homenajeó a todos sus protagonistas. La última imagen deja el eco reverberado del himno del Barça, y el tributo a unos héroes que salen a hombros de una competición que, como ocurre de manera indefectible, dejó más hambre de partidos.

Gerard trazó con escuadra y cartabón una vaselina antológica para cocinar el trono azulgrana a los cinco minutos. Y lo que se anunciaba como avalancha derivó en un rearme del Benfica, que evitó la lona y se reconstruyó tras el descanso con la dupla Silva-Teixeira. Fue Silva el que estableció la igualada. El gol valió el tiempo suplementario porque, por mucho mérito que se juntara, las porterías se sellaron. Tardó en decidirse el título lo que quiso Gerard. El nueve irrumpió para llevar la gloria al Barça. De una acción rutinaria construyó el tanto de clausura. Lo celebró como siempre. Mirando al horizonte, simulando seriedad, sin aspavientos ni gestos. El Barça era campeón.

Domenech "Vinimos a divertirnos"

Veníamos a Arona a jugar al fútbol, a divertirnos y a tratar de ganar. Creíamos en nuestras posibilidades y es normal que ahora todos estemos llenos de felicidad. Los chicos se lo merecían. A ellos les dedico lo que hemos logrado. También a mi familia. ¿Que si compensa esto la derrota del Barça ante el Porto Alegre? Bueno (ríe) son competiciones bastante diferentes".

Los que brillaron en el torneo

Moussima. Medio. La joya de la corona. En Arona no ha parado de esparcir su talento. Ahora, con el escudo del Barcelona en la pechera, se muestra como un futbolista más inteligente que en su etapa en Camerún. Si sigue así, llegará lejos.

Matos. Defensa. Engaña por su envergadura. Su matrimonio con el balón es perfecto. Y su disparo hizo estragos en varias porterías. Juega y también manda. Que el Benfica asombrara a propios y extraños se debe, en gran parte, a su presencia inquebrantable.

Edwele. Medio. No conoce límite a la hora de correr, porfiar, encarar e incordiar con sus constantes diagonales. Un siete en versión defensiva pero con alma de delantero. Merece mención por su espléndida contribución al espectáculo vivido en Arona.

Fran. Extremo. Un puñal en la banda izquierda, recuerda por el alboroto que causa a Figo. Se comporta como una libélula. Amago por aquí, salida por allá y defensa, al suelo. Asombró a Ramón Calderón por la madurez que tuvo. A la altura de Cristian.

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Jimmy. Defensa. Un trotón delicioso por la banda derecha. Incisivo, peleón y temperamental, dejó el orgullo alemán alto con su rendimiento uniforme. Y se fue con su golito en el bolsillo. Con todo merecimiento fue de los mejores del Borussia de Dortmund.

Maya. Delantero. Dejó su sello pese a que dio la sensación de no poder exponer todo lo que llevaba dentro. Conoce el área como pocos y aumenta su ascendente cuando retrasa metros para abrir espacios. Perfecto manejo de la pelota y de las situaciones.

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