Fracasó al gestionar el éxito

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El milagro del Deportivo irá siempre ligado al nombre de Augusto César Lendoiro. Este abogado nacido en Corcubión hace poco más de 60 años llevó a un equipo de Segunda a conquistar dos Copas, una Liga y pelear en Champions durante un lustro. Logró lo más difícil al hacer de una pequeña ciudad como A Coruña el epicentro del fútbol nacional, pero fracasó a la hora gestionar su éxito. Los cadáveres pronto llenaron su mesa. Daba igual que se llamasen Arsenio, Bebeto, Tristán o Fran, porque la puerta de atrás ha sido la única que ha sabido utilizar para agradecer los servicios prestados al club.
Los éxitos, no olvidemos que esto es fútbol, siempre han sido un dique infranqueable para cuestionar su figura. Líos en juzgados, impagos, deuda... todo es igual cuando la pelota entra. En el Depor dejó de hacerlo hace dos años y el dique se rompió en la última Asamblea. Hace tiempo que Lendoiro se siente por encima del bien y el mal, y ha despreciado al accionista a la hora de explicar su opaca contabilidad. Se olvidó del pueblo, un error común en todo aquel que se perpetúa en el poder. Ojalá que, en su salida, Lendoiro vuelva ser el de 18 años atrás.



