Primera | Barcelona 1 - Atlético 1

El Barcelona sigue dormido

El Barcelona no supo aprovechar su buen comienzo de partido y el Atlético tampoco sacó partido del cansancio azulgrana en la segunda parte. Fernando Torres estuvo discreto esta vez y no fue el jugador determinante que acostumbra a deslumbrar en el Camp Nou.

<B>OTRO GOLAZO.</B> Su gol de falta fue lo mejor que hizo Ronaldinho contra el Atlético.
Óscar García
Jefe de sección
De Moratalaz. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Fue uno de los cinco primeros becarios en la historia de AS (1994). Estuvo seis años en PC Fútbol y entre 2002 y 2014 en AS.com. Pasó por TMG, A la Contra, archivo del Mº de Justicia y deportes de La Razón. En 2022 volvió a AS como jefe de sección de AS América.
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Las visitas del Atlético al Camp Nou crean cierto respeto en el entorno del Barcelona y mucho más en esta ocasión, con el equipo recuperándose todavía anímicamente de la derrota en el Mundial de Clubes. Esta vez salvó un empate en un partido que controló con autoridad en la primera parte, pero que terminó agotado físicamente. Cuando se le acabó el aire se le esfumaron las ideas.

El Barcelona tuvo un inicio arrollador de juego y posesión del balón que llegó a abrumar al Atlético, que apenas vio la pelota y tuvo muchísimos problemas para superar el centro del campo. Un espectacular Deco, Xavi e Iniesta movieron con destreza al Barça, que pareció haber olvidado la decepción de perder el Mundialito de Clubes. Ronaldinho pareció algo perdido en la banda izquierda, pero es lo que tienen los genios, que viven en su mundo, ausentes y sin preocuparse por las nimiedades que nos atormentan a los simples mortales. Pero cuando a los demás se les empiezan a nublar las ideas, surgen ellos para marcar distancias.

Así sucedió en el primer tiempo, dominado con autoridad por un Barcelona que no terminaba de encontrar el camino del gol. Y quien lo fue a encontrar, claro, fue Ronaldinho. Medina Cantalejo, que completó un arbitraje más que discutible, señaló una falta, el brasileño cogió el balón, lanzó con maestría y sorprendió a Leo Franco por el palo que defendía el portero. Golazo que hacía justicia al juego de los dos equipos. Antes, Iniesta reclamó un más que posible penalti por un empujón de Zé Castro.

Con la ventaja en el marcador el Barcelona se creyó con el trabajo hecho, como le pasó por ejemplo contra el Werder Bremen, pero se volvió a equivocar. Aguantó sin problemas los cinco minutos que llevaban al descanso, pero al salir de los vestuarios la historia se escribió de otra forma.

Desgaste físico

Javier Aguirre retiró a un desdibujado Jurado y dio entrada a Mista, que revolucionó el ataque del Atlético, que empezó a tener el balón. O lo que es lo mismo, el Barcelona comenzó a perderlo con facilidad y a sufrir. Tanto que al cuarto de hora Luccin conectó con Agüero y el argentino batió a Valdés, que en la primera parte había sacado una mano buenísima a un potente disparo de Antonio López.

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Por fútbol el Atlético, con un imperial Pablo en el centro de la defensa, no puede discutir muchas cosas al Barcelona, bueno ni el Atlético ni nadie, así que su ventaja la encontró en el físico. El paso de los minutos permitió crecer a los rojiblancos al ritmo que los azulgrana comenzaban a acusar el esfuerzo de la última semana, con viaje a Japón incluido. Deco y Ronaldinho, que probablemente mereció la expulsión, ya no pensaban con tanta facilidad y su equipo lo acusó. Cada intento de llegar a la portería de Leo Franco se presentaba como un esfuerzo imposible de completar. La salida de Giuly y Ezquerro aportó algo de aire, pero no la puntería para recuperar el dominio en el marcador.

Tampoco lo consiguió el Atlético, que apenas inquietó a Valdés después del gol y añoró a Fernando Torres, que completó quizá uno de sus peores encuentros en el Camp Nou.

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