"En el Camp Nou habrá espacios y la podemos liar"
Cuatro meses le han servido al Kun para digerir lo que es jugar en un grande. En realidad se dio cuenta nada más aterrizar en Madrid, con el recibimiento multitudinario de la afición. Agüero espera "con ganas", pero con naturalidad su primer partido contra el Barcelona.


¿Qué resumen hace de sus primeros meses en Madrid y en el Atlético?
Todo ha sido positivo. Poco a poco me voy adaptando al fútbol, a la ciudad, a los compañeros. Creo que estoy haciendo las cosas bien y, como el equipo lo viene haciendo bien también, todo está resultando fácil. Madrid es una ciudad linda y tranquila, te reconoce mucha gente cuando sales por ahí, cuando estás comiendo en un restaurante, pero te respetan.
¿Le ha sorprendido el cariño que le ha mostrado la gente desde tan pronto?
Desde el primer momento se han portado bárbaro. Fue impresionante el día que llegué a Madrid, en el aeropuerto, con todos esperándome. Me emocionó y me impresionó. Después, el día a día lo he intentado llevar con mucha tranquilidad, pensando bien cada cosa que iba a hacer. En seguida me di cuenta de lo que era venir a jugar a un grande. La verdad es que estoy sensacional, todo el mundo cuida de mí.
¿Era justo esto lo que esperaba cuando imaginaba jugar en un grande de Europa?
Piensas en muchas cosas, pero lo que más me llamó la atención es que vayas donde vayas hay aficionados del Atlético.
Javier Aguirre ha dicho que usted ha cambiado la calidad de sus entrenamientos. No tenía pegas en cuanto a su actitud en ellos, sino que hacía referencia a ciertos hábitos que usted arrastraba. ¿Cuáles eran esos hábitos?
El balón es redondo en todas las partes del mundo, pero hay algunas cosas que cambian. El fútbol europeo es distinto al suramericano y desde el primer día he tratado de llevar a cabo lo que me decía Aguirre para acelerar mi adaptación. Por ejemplo, acá las canchas siempre están rápidas, el balón corre mucho, mientras que en Argentina el campo no está tan vivo ni tan húmedo. Después he tratado de adaptarme a lo puramente táctico, para ayudar a mis compañeros cuando no tenemos la pelota. De todas formas, el técnico siempre me pide que juegue como sé, te da confianza, lo hace con todos y funciona.
¿Y a las patadas se ha tenido que adaptar también?
Eso sí que es igual que en Argentina. Donde hay un balón, hay una patada.
En un Independiente-River en el que expulsaron a su marcador, usted afirmó tras el partido que un rival, Marcelo Gallardo, habría merecido la misma protección por parte del árbitro. ¿Cree que no se protege a los futbolistas de calidad?
Me gusta que los árbitros cubran a los futbolistas que intentan jugar bien la pelota, hay que evitar que se lastimen.
Ha ido entrando en el equipo poco a poco, saliendo muchas veces desde el banquillo. ¿Esa situación llegó a molestarle en algún momento?
No, nunca. Sabía que era un recién llegado, que lo que tenía que hacer era entrenar. El míster hablaba conmigo y me comentaba que me veía cada vez mejor.
¿Pero qué se le pasaba por la cabeza cuando los medios decían que usted tenía que jugar y se quedaba en el banquillo?
Que el equipo tenía que ganar. No le presté atención a otra cosa. Yo tenía la seguridad de que cuando el míster me viera bien me iba a poner. Obviamente quieres jugar, como todos, pero es que todos los jugadores entrenamos con la idea de jugar siempre.
¿La frialdad que demostró ante el Real Madrid es habitual en usted?
Lo dicen por intentar picarla por encima de Iker. Son situaciones en las que hay que decidir, es lo bonito de jugar arriba. Elegí esa y lamentablemente salió fuera, pero si elijo tirar a colocar también podía haberse ido fuera. Después viéndolo puedes pensar que debiste intentar otra cosa, pero son décimas de segundo y ya marqué así otras veces.
Usted salió frente al Madrid en la segunda parte y, nada más pisar el césped, Cannavaro le dio la bienvenida.
Sí, me dio un poco para ver si me daba miedo. Me ha pasado otras veces, me ven chiquito y me intentan voltear para ver si me acobardo. Pero no me afecta, estoy acostumbrado.
Otra jugada que le ha marcado fue el gol con la mano al Recreativo.
Son cosas que pasan en el fútbol. Uno siempre quiere ganar y era una jugada rápida. No fue a propósito, veía que si me lanzaba acabaría estrellado contra el poste y metí la mano. No soy un tramposo, fue un acto reflejo. No traté de engañar al árbitro con premeditación.
Su afición le quiere, pero también la de otros equipos. San Mamés aplaudió su juego. ¿Le había pasado alguna vez?
Eso sólo me sucedió un par de veces en Argentina. Es increíble que te aplauda la afición del equipo rival y encima en un campo como San Mamés.
¿Ha añorado algo en este tiempo?
A mi familia. Es normal, soy un tipo al que le gusta estar rodeado de los suyos. Todos los días hablo con mis hermanos, con mi madre, con mis amigos. Después de las Navidades se van a venir todos aquí. Ellos están viendo los partidos por televisión, pero la verdad es que cuando hablo con ellos el fútbol es lo de menos. Me preguntan por la gente, por la ciudad, por cómo se me da...
De usted se dijo que se llevaba mal con Fernando Torres. ¿Hay algo de realidad en eso?
Ninguna. No sé de dónde lo sacaron. Jamás me he peleado con nadie de la plantilla. Es más, hay cuatro jugadores que siempre están cerca de mí: Maxi, Leo Franco, el Tano (Pernía) y Fernando Torres. ¡Cómo me voy a llevar mal con él! Son boludeces. Me invitó a su Peña, a su casa... Pasamos mucho tiempo juntos con los videojuegos, con la música
¿Hay algún defensa en España que, después de enfrentarse a él, haya pensado que sería mejor no volver a tenerlo delante?
En la Liga hay muy buenos defensas en general, te tapan con inteligencia, saben anticiparse bien y no dejan que te des la vuelta. Cannavaro, Ayala y Gabi Milito son centrales extraordinarios. Los que tengo en mi equipo son también sensacionales y entrenar con ellos te ayuda a mejorar.
¿Ha tenido problemas con la báscula?
No. Como bien y ando bien de peso, como siempre. Los nutricionistas me siguen y todo está correcto.
Ha estado viendo la plaza de Neptuno. ¿Sabe lo que significa para los atléticos?
Sí, es el festejo. Espero ir pronto con algo que celebrar, Dios lo quiera. La afición está ansiosa por vernos llevar una Copa a la fuente y lo vamos a intentar. En este momento estamos bien, hay que seguir y, después, ver si peleamos la Liga o por lo menos entramos en una copa europea.
Antes espera el Barcelona.
Es uno de los partidos más bonitos para un futbolista. Tengo ganas porque nunca he jugado contra el Barcelona y nunca he estado en el Camp Nou. Me han hablado del estadio, es espectacular, con mucho espacio para poder encarar a los defensas. Eso nos beneficia tanto a mí, como a Fernando y a Jurado. La podemos liar. Ellos llegan después de perder el Mundialito, lo que antes era la Copa Intercontinental. Me llama la atención que en Europa no se le tenga a ese trofeo la estima que hay en Suramérica. Para argentinos, brasileños, colombianos... ganar la Intercontinental era lo más grande a nivel de clubes, aquí lo más importante es ganar la Champions.
¿Sueña con marcarle un gol al Barça como el que le hizo al Levante?
Sueño con ganar.
¿Cómo recuerda ese tanto y el posterior penalti que dio el pase a octavos de Copa?
No recuerdo de quién fue el pase. Venía muy alta y traté de bajarla. Le hice creer a Zé María que iba a patear rápido, pero la enganché y se me quedó en la zurda. El remate salió perfecto. Afortunadamente nos dio 30 minutos más de respiro.
¿Después pidió usted lanzar el penalti definitivo?
No. Dije que sí quería tirar un penalti, pero no me avisaron de que era el quinto. Me enteré cuando estaba en el círculo central. Observé todos los penaltis y vi que iba a llegar mi turno. Entonces pensé, bueno, a patear, no queda otra. Por suerte salió bien. La gente se volvió loca porque hicimos un tremendo esfuerzo. La Copa del Rey es una competición muy importante para este club y es otra opción de ir a Europa.
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¿Se ha puesto una cifra goleadora para el final de temporada?
No pienso sólo en mí. Lo mejor sería quince de Torres, quince míos y otros tantos de Mista o de Maniche, que está muy bien últimamente. Seguro que con eso estaremos arriba.



