La revolución de Castro
Debutará de titular y espera hundir la flota de la Real


Demasiados barcos hundidos deambulan por la playa de la Concha, en San Sebastián. Catorce jornadas de Liga y catorce partidos sin ganar, un cambio de entrenador (Bakero por Lotina), un ambiente enrarecido, un equipo que lleva varios años sin enganchar a la afición. Síntomas evidentes, en fin, de la enfermedad del descenso, una realidad que cada día es más palpable en Anoeta. Ese contexto, acentuado por el carácter histórico y entrañable de un club de toda la vida, como lo es la Real Sociedad, es contra lo que deberá pelear esta tarde el Nàstic, que llega al partido revitalizado por el triunfo ante el Levante. Enterrar al colista, que puede dejar de serlo si vence a los grana, pero también enterrar la historia.
Esta final en los sótanos de la Liga, pues así lo están vendiendo los locales ("muchas de las opciones de salvarnos pasan por ganar al Nàstic", dijo Lotina), guarda batallas tácticas entre dos técnicos que han compartido historias en el Espanyol (el título de Copa) y que se caracterizan por no fracasar en sus equipos. Flores tira de velocidad, el concepto que más le seduce, y alineará un ataque eléctrico. Cuatro átomos, cada cual más rápido, como son Cuéllar, Gil, Irurzun y Castro, el Rey Midas del Nàstic que encabeza otra pequeña revolución en el equipo titular. Atrás habrá novedades. Regresa Mingo al lateral y Matellán, después de más de un mes sin aparecer en la lista. Flores tira, también, de experiencia y sentencia a Cáceres, que ya es un tigre de los pies a la cabeza. Portillo lo verá desde el banquillo, acusando su falta de gol, no de entrega, en los últimos encuentros.
Igual.
Si Flores cambia, Lotina repite el equipo que estuvo cerca de arrancar un empate del Camp Nou. El vasco no tiene mucho donde escoger, y prefiere dar estabilidad. Uranga y Kovacevic, el peligro. La Real es fuerte atrás, pero los problemas le aparecen en el mediocampo; nadie es capaz de crear. Hoy no veremos brillo, pero sí la tensión de lo que es un partido por escaparse del descenso y arrastrar al rival hacia él. En definitiva, un ejercicio de masoquismo.
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El que menos marca contra el que más recibe
No sería de extrañar, si el Nàstic está fino defensivamente, que el resultado sea de 0-0. La Real Sociedad es el equipo de la Liga que menos goles ha marcado, tan sólo siete en 14 partidos, aunque, por el contrario, el Nàstic es el que más ha recibido, 28. Así que los de Flores reciben una media de dos goles y los de Lotina sólo marcan uno cada dos partidos. Un panorama algo desolador que refleja las carencias de ambos equipos. Pero estos datos ruborizan más a sus equipos cuando sólo analizamos las segundas partes. El parcial de los locales es de 4-15, y el de los visitantes, de 8-18. No sería casualidad que el encuentro se resuelva en los segundos 45 minutos.



