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López Caro tuvo 'Villarroelina' durante más de cinco horas

El presidente le explicó al técnico la postura del club sobre varios temas

López Caro
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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No se sabe si es buena señal o mala, pero ayer, Pedro Villarroel sentó a la mesa a Juan Ramón López Caro y lo tuvo más de cinco horas analizando la situación del equipo y explicándole la postura que va a tomar la entidad en varios frentes abiertos de índole interno. La 'Villarroelina' fue de las que hacen época, por su duración y porque el momento que atraviesa el Levante está muy alejado de lo que el mandatario esperaba a estas alturas.

Hay que recordar que, hoy mismo, los dos protagonistas ya tenían previsto verse y compartir mesa y mantel en la tradicional comida de Navidad, pero el máximo accionista no quería que hubiera más gente dada la importancia de los temas a tratar. Así, se citaron en un restaurante de Chiva, alejados de la ciudad, y allí permanecieron hasta superadas las 19:30 horas en las que cada uno abandonó el recinto por separado. El técnico, por cierto, abadonó el local por la puerta de la cocina y visiblemente molesto.

Pocas horas antes, Villarroel no se mordió la lengua y afirmó a la prensa que el cargo del lebrijano iba a depender de los resultados, posiblemente de los próximos encuentros ante Celta y Osasuna y que, si no se enderezaba el camino, tomaría medidas. Poco más hay que añadir sobre a qué tipo de medidas se refería.

A buen seguro que Caro acudió a la reunión tras desayunarse en los periódicos con las palabras de su presidente, un aviso de lo que puede pasar. Habitualmente, Villarroel es más explícito en prensa sobre el futuro de sus entrenadores que cuando están sentados a la mesa, por lo que el preparador ya sabe lo que hay. No sólo eso, también dio su postura sobre la llegada de fichajes en enero y el futuro de algunos jugadores en los que la entidad hizo un desembolso fuerte y que no están contando. Ahí tampoco apoyó al técnico y le pidió que fuera "hombre de club", en el sentido de que se alineara con la postura de contar con hombres que tienen largos y elevados contratos.

Sin salidas.

Por ello, lo normal es que el dirigente, que acudió acompañado de Ángel Rubio, le explicara a Caro que no se iba a prescindir en el mercado invernal de futbolistas con los que no cuenta. Se había especulado con la idea de que futbolistas como Robert, Luyindula o Meyong cambiaran de aires y que sus fichas fueran ocupadas por jugadores con los que sí se fuera a contar. Pero Villarroel cerró esa puerta y, lejos de estudiar la opción, pidió que se contara con ellos.

En cuanto a los fichajes, Villarroel afirmó que nadie espere una revolución y que, si se hace alguno, será de bajo coste, dando al traste con cualquier otra idea del entrenador. Durante esas cinco horas, se repasó lo de Tarragona, donde acudieron los técnicos de la casa para ver a equipo en ausencia del presidente.

No acudieron los técnicos

A diferencia de otras comidas con entrenadores del Levante, ayer no acudieron los técnicos de la casa. Manolo Salvador, Ernesto Calpe y Ricardo Chover, que forman el órgano consultivo del presidente, ya se reunieron con él el pasado martes y le comunicaron cómo veían al equipo y lo sucedido durante su ausencia. Hay que recordar que los tres miembros de la secretaría técnica acudieron al Nou Estadi de Tarragona para ver las evoluciones de los de López Caro ante el Nàstic y no quedaron nada contentos con lo que vieron.

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El límite, la zona de descenso

La continuidad de López Caro sigue estando en el aire. Al margen de los resultados, también influirán los de sus perseguidores, pues parece que Pedro Villarroel tendrá paciencia hasta que vea a su equipo entre los tres últimos. De momento, la diferencia respecto al descenso es de cuatro puntos. Hace dos años, el máximo accionista dio bastante margen a Schuster para que el equipo reaccionara, pero sólo cuando la situación era ya insostenible decidió sentenciar al entrenador alemán, a cuatro jornadas del final de Liga.

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