Primera | Barcelona 1 - Real Sociedad 0

A Japón, como líderes

Gol discutido de Ronaldinho. Valdés fue decisivo

<b>OTRA VEZ. </b>Ronaldinho, que en la imagen prueba un lanzamiento de falta, volvió a abrir la victoria del Barcelona, como ante el Werder.
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El Barça se marcha hoy a Japón a por su Mundial como líder de la Liga, que ya es algo por lo que brindar. Los culés le sacan 27 puntos (¡!) en la clasificación a una Real Sociedad que ayer dio la cara pero que necesitará algo más para salvar el año, y que Valdés no se les aparezca más por las escuadras en el 94'.

El guión estaba escrito. Un Barcelona bajo el efecto sedante de un éxtasis de Champions deambulaba por el campo frente a una Real motivada por su drama liguero, descaradamente a lo Lotina: presión desde la delantera y despliegue por las bandas con generosa aportación de Gerardo.

Así, entre idas y venidas, la Real le fue cogiendo el tono a un partido que nadie entre los locales se tomó demasiado en serio. Pero aun así, las ocasiones fueron cayendo del lado culé. En sólo cuatro minutos, los que van del 18 al 22 de la primera parte, Turienzo Álvarez anuló dos goles a los azulgrana (Gudjohnsen y Xavi). Los fueras de juego eran tan ajustados como ciertos. Eran los mejores minutos, que coincidieron con un obviedad: el peligro de la Real iba a llegar al contragolpe. Aranburu tuvo el 0-1 desde cerca y a placer, pero el balón encontró a Belletti. El momento de Ronaldinho estaba por llegar: remató un centro de Belletti (31') con una media chilena. Fuera por poco. El crack no sonrió como el martes, lo de anoche no parecía tan especial.

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Luego sí que lo fue, o al menos merece definirse así por el empeño que le pusieron Deco y Giuly. El francés volvió a ganarle la espalda y la cartera a López Rekarte, un muñeco en manos de la velocidad del Napoleón del Barça. Su pase de la muerte lo metió Ronaldinho en la barraca con un toque de zurda de lujo. Un árbitro quisquilloso hubiera anulado el 1-0 por fuera de juego de Gudjohnsen, que vio cómo entraba el balón junto a Bravo. No fue el caso de Turienzo.

La Real despertó de su sueño. El empate resultaba una misión imposible. Ni Kovacevic ni Jesuli son lo que fueron, y si los donostiarras no han vencido hasta ahora será por algo. El inevitable bajón físico y moral del Barça todavía les dio alguna oportunidad de romper quinielas. Kovacevic se topó con Valdés unos minutos antes del instante culminante de la noche. En el 94', Garitano cabeceó a la escuadra. Y ahí estaba Valdés para hacer resoplar a Frank Rijkaard, que se salvó por la campana de su portero.

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