"Puskas fue un héroe"
Discurso de Calderón en el último homenaje al genial futbolista


Hungría despidió a Puskas con todos los honores. Los actos comenzaron a las cuatro de la tarde en el estadio nacional. Acudieron unas 10.000 personas. El féretro fue colocado en el centro del campo, en un enorme pedestal rodeado de antorchas. Calderón, que comió con la mujer de Puskas, Beckenbauer, Blatter, Samaranch, Platini, Villar, Zoco, Amancio, Velázquez y Santamaría fueron algunas de las personalidades presentes en el funeral.
Calderón, como presidente del Real Madrid, fue el primero en tomar la palabra: "Puskas fue uno de los más grandes. Ayudó al Real Madrid a brillar en el mundo, fue un héroe y un ejemplo para los niños. Como español me gustaría darle las gracias por todo lo que le dio a nuestro país". Un mensaje muy emotivo que arrancó los aplausos de todos los asistentes. Pero fueron los vídeos con las mejores imágenes de Cañoncito Pum y un mensaje grabado del mítico jugador lo que arrancó las primeras lágrimas. "En el cielo me volveré a encontrar con ellos", decía en referencia a sus compañeros de la selección magiar.
Fue Buzanszky, uno de los dos supervivientes del Equipo de Oro, quien también arrancó los aplausos de los húngaros. "De ahora en adelante hay una estrella menos en la tierra, pero una estrella más en los cielos y la que más brilla ahora es la tuya, pequeño hermano", dijo.
Blatter, presidente de la FIFA, también tuvo grandes palabras para el delantero: "En España adquirió una nueva identidad e inicio, otra vez, su carrera. Ahora jugará el partido perfecto en el cielo. El mundo del fútbol le está agradecido".
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Tras el homenaje en su estadio (lleva su nombre desde hace dos años), el féretro abandonó el estadio acompañado del regimiento republicano de la nación. Fue en la plaza de los héroes donde el ejército del país se despidió de su comandante galopante.
La última parada fue la Basílica de San Esteban, donde estuvo expuesto durante dos días. Su última morada será la cripta de la gran catedral católica. Éste fue el acto más familiar y más íntimo, pero fue seguido por miles de húngaros a través de pantallas gigantes colocadas en la plaza donde está la iglesia. Descanse en paz.



