Primera | Racing-Zaragoza

Un clavo saca otro clavo

El Zaragoza, obligado a ganar para quitarse la puya del Osasuna

<b>REGRESA EL JEFECITO. </b>Zapater, a la llegada al Aeropuerto de Santander, es la única novedad en el once del Real Zaragoza.
Pedro Luis Ferrer
Delegado de Aragón
Delegado en Aragón de Diario AS desde 2004. Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
Actualizado a

Un clavo saca otro clavo, así que la única forma de quitarse la puya que dejó hace una semana el Osasuna es volver a casa con los tres puntos de El Sardinero, un magnífico caladero de pesca para el Real Zaragoza. El mejor de toda España con los números en la mano: seis triunfos y dos empates en los últimos once años. Algo más que una buena racha. Al Zaragoza, desde luego, no le queda otra que ganar esta tarde, si quiere mantener intactas sus aspiraciones y no llegar muy descolgado de la cabeza al parón navideño. Los puntos que se van no vuelven jamás, pero una victoria le sentaría al equipo de perlas antes de recibir al Valencia y viajar a Bilbao.

La peor noticia es que en Santander lleva dos días diluviando y el césped estará tan pesado como cuando el Racing tiraba de manguera en el viejo Sardinero. La previsión meteorológica es que hoy no llueva en toda Cantabria, pero en las últimas horas ha caído más agua que cuando enterraron a Zafra. A Víctor le llamaron ayer para darle el parte y enseguida puso cara de circunstancias. Y es que al Zaragoza, ya se sabe, le sienta fatal el agua y todavía más el barro espesado. Todo lo contrario que al Racing, que sin los sancionados Munitis y Zigic, no le queda otro remedio que afear el partido desde el principio y encomendarse al músculo y la pierna fuerte. Miguel Ángel Portugal ya apeló el viernes al trabajo y al compromiso. Así que nada de exquisiteces. Dos líneas de cuatro bien plantadas y a esperar a que suene la flauta con Balboa y Juanjo. O lo que es lo mismo, poca pausa y mucha lluvia de cuero al área al área rival, como escribían los clásicos.

Al margen de la lluvia, en el Zaragoza la preocupación se circunscribe a Sergio Fernández, que ayer tuvo que retirarse del entrenamiento al no remitir sus molestias en el sóleo de su pierna derecha. Una prueba médica posterior acabó de confirmar que el asturiano no sufre ninguna lesión, pero siempre queda una pequeña duda. Lo esperado, hay que decirlo claro, es que Sergio esté en el once. Y mucho más en un partido tan aéreo. Si al final no estuviese en condiciones, jugaría Piqué, que se ha restablecido antes de lo previsto de su rotura fibrilar. Es lo que tiene la juventud, que acorta los plazos de recuperación de cualquier contratiempo físico.

Zapater-Ponzio.

El resto del once está absolutamente decidido, y el propio Víctor Fernández no tuvo ayer ningún problema en confirmarlo durante el entrenamiento. Ponzio y Sergio García se mantienen en la alineación y Zapater, una vez cumplida su sanción, reemplaza a Movilla. Nada que no se supiese ya.

La titularidad de Ponzio no puede ser una sorpresa para nadie, porque el argentino, pese a su infortunado autogol, fue de los mejores ante el Osasuna. Además en Santander se anuncia un partido áspero y Ponzio se eleva casi siempre en este tipo de pleitos. Ya formó el doble pivote junto a Zapater en Balaídos y la mezcla fue magnífica hasta que a Rubinos Pérez se le fue la mano y mandó al aragonés al vestuario a la segunda de cambio.

Y lo mismo de Ponzio puede decirse de Sergio García, el mejor asistente de la Liga con seis pases de gol. Ewerthon tendrá que esperar esta vez.

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En Santander no ha dejado de llover en dos días

En Santander no ha dejado de llover en los dos últimos días, y ayer a media tarde cayó un verdadero diluvio. La previsión meteorológica daba lluvia en Cantabria hasta el mismo domingo, así que no se espera un partido pasado por agua. Pero el césped de El Sardinero sí estará muy pesado, un contratiempo para el fútbol técnico del Real Zaragoza.

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