Debutó en Primera ante el Atleti


Federico Azcárate (Mar del Plata, Argentina, 15 de junio de 1984) tenía 16 años cuando conoció a Juan Esnáider y el destino echó a andar por su cuenta. Un lazo intangible, entonces, unió su trayectoria a la del Atlético, aunque eso él ni lo supiera. Azcárate era un chiquillo más que formó parte del proyecto del ex rojiblanco en el Atlético de San Martín. Aquello duró año y medio. Suficiente para que el destino hiciera su elección. Con 18 años tomó su primer vuelo Argentina-España. Atrás quedaban las tardes con la pelota va y viene con su hermano mayor en el jardín de casa; y las inagotables charlas de fútbol con su padre; y sus simpatías por Independiente; y sus diez años en el Racing Club de Balcarce, desde los cuatro a los 14; y su paso por el Ciudad Mar del Plata; y la anécdota de que hasta los once dudó si instalarse en la portería o en el centro de la zaga; atrás se quedaba todo. Delante, un destino, el Cartagonova.
Diez días después que él, llegó su entrenador: Pepe Murcia. Primer guiño del azar. Un año más tarde Azcárate se marchaba a un Murcia de Primera y Pepe a un filial, el del Atlético. El primer viaje de Azcárate con el Murcia se tornó en un sueño: tenía 19 años, eran 19 convocados y él no sabía que debutaría en Primera hasta que no vio su nombre en la pizarra. Sería titular ante un histórico, el Atlético, ante Simeone, Ibagaza y Torres. El escenario fue el Calderón y éste, el segundo guiño. En la que ahora es su casa vivió sus primeros 90 minutos en la élite de este fútbol y en la piel se le quedó pegado el fervor de una hinchada tan similar a la argentina.
Fueron ocho sus partidos en Primera, y vinieron los días difíciles: el Murcia descendió y Preciado le relegó a la grada. Pero ahí estaba el hombro de Esnáider para no dejarle caer. Es su padre deportivo, fue su oxígeno. Pepe Murcia no había olvidado y el año pasado se lo trajo al Atlético B. Junto a Pablo Sicilia, formó una de las parejas de centrales más sólidas en Segunda B. Sumó 34 partidos y terminó la temporada con una forma extraordinaria: ni los balones ni los rivales pasaban por donde estuviera él. Mide 1,90 y es un central zurdo con buena técnica, que saca el balón controlado. Quizá le falta contundencia, pero eso se gana. Apunta maneras, hechuras de gran central.
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Al primer equipo.
Ante el Betis, Zé Castro no llegará y Pablo aún siente dolores. Aguirre ha avisado: sin ellos, su central será Azcárate. Cuarto guiño: el año pasado, cuando Murcia casi le hace debutar con el Atlético, el rival también era el Betis. Forma parte del primer equipo desde junio, aunque, a priori, su destino este año era el filial. Pero una llamada en verano acortó sus vacaciones y le insertó en el plantel del Vasco. Último guiño: si mañana debuta lo hará el 2 de diciembre, justo el mismo día en que, hace un año, Bianchi le convocaba con el primer equipo. Cosas del destino.



