"Aguirre me dijo que de las operaciones se sale"
Llegó como la joya del Hércules y deslumbró en pretemporada. Pero en el Teresa Herrera se rompió. Ahora, Miguel vuelve a pisar el césped.


¿Qué se siente al pisar el césped tres meses después?
¡Casi ni me lo creía! Ves que la cosa va para adelante y sientes alegría, y ganas, muchas ganas.
¿Y, ahora, qué le queda?
Coger poco a poco el juego del tobillo y el apoyo. He perdido mucha masa muscular, pero la voy ganando.
¿Y de corto...?
Hasta que no esté bien, no quiero. Después de Navidad, espero. Cuando el tobillo esté bien y me note al cien por cien.
¿Ha pensado alguna vez en lo que tiene que ser verse ahí, en el Calderón...?
¡Claro! Veo desde la grada todos los partidos y lo pienso, desde fuera se ve muy diferente. Lo de dentro no se puede explicar y el Calderón... ¡Tengo tantas ganas de saber qué se siente!
¿Recuerda el momento de su lesión?
Lo tengo grabado, aunque duele, se te queda ahí. Mi representante me dice que lo olvide, pero de momento no puedo. Fue muy duro. Recuerdo cuando cogí el balón. Recuerdo cuando noté la entrada y noté que el hueso se rompía. Lo recuerdo, lo noto, lo tengo en la cabeza.
¿Qué sintió?
Supe que estaba roto. Piensas que no vas a jugar. Te preguntas si volverás a estar bien. Y eso es lo peor. Pero ahí está tu gente para decirte que esto lo han tenido muchos jugadores, y que salieron.
¿Recuerda su despertar aquel día?
Estuve consciente durante la operación. Llegué a la habitación a las cuatro, llamé a mis padres para decirles que todo había salido bien y me dormí enseguida. El día siguiente fue el peor de todos los que he pasado. La anestesia se había marchado y los dolores eran horribles.
Ellos, sus padres, han sido su oxígeno este tiempo, ¿no?
Sí, mis padres, sobre todo. Y mis hermanos, mi abuela, mi novia y mi representante, Pepe Mesa. Estoy deseando jugar para dedicarles que estoy bien. Si no fuera por ellos... esto ha sido muy duro, pero ahí estaban; y jamás lo olvidaré.
¿Qué le dice su padre?
¡Está loco porque vuelva a jugar! Siempre me dice que se ve raro cuando llega el fin de semana y ve los partidos desde casa, y no en el campo. Tiene ganas de que esté ahí, en el banquillo, ¡o donde sea!, pero dentro del campo.
¿Cómo es eso de ver un partido de tu equipo con el pie enyesado?
Duro. Tu equipo ahí y tú sin poder ayudarles... Se hace muy duro, de verdad.
¿Y le gritaba a la televisión?
¡Sí! Contra el Racing, que se ganó bien, allí estaba con la pierna en alto, y mis amigos, mis tíos y mis padres al lado, todos empujando al Atleti desde Alicante.
¿Con qué jugador ha tenido más contacto durante estos tres meses?
Con Iván Cuéllar, Pichu. Casi sin conocerme me ofreció que viviera con él hasta que me dieran mi piso. Le estoy muy, muy agradecido. Se ha portado muy bien.
¿Qué le ha dicho Javier Aguirre?
Que esté tranquilo. Me contó que él, como jugador, tuvo muchas operaciones, y que se sale. ¡Ah! Y que cuando me recuperara me ganara el puesto.
¿Qué pensó en la lesión de Petrov?
Me fastidió mucho. Fue mi compañero de habitación en Alemania y me llevo bien con él. Si juego, que sea porque yo esté bien, no por la lesión de un compañero.
-Este año se están sucediendo las lesiones en la Liga... ¿Por qué?
Nunca piensas que te vas a lesionar. Pero yo ahora sí lo haré, porque me ha pasado. Antes, como nunca me había lesionado, pensaba que sería muy difícil.
¿Cómo le gustaría que fuera su debut con el Atlético?
Querría que el equipo ganase y que yo me encontrara bien, sin problemas. Ahora, cuando salga del partido después de jugar, no pensaré en si lo hice bien o mal, sino en que no me lesioné.
¿Le consta la ilusión que despierta?
La gente me la ha transmitido. Y no me gustaría no tener esa responsabilidad. ¡A ver si puedo darles muchas alegrías!
¿Teme volver y no ser el mismo?
¡No! Voy a ser el mismo, o mejor. Una lesión así fortalece a un jugador.
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Fue el 13 de agosto, en el minuto 62 del partido por el tercer y cuarto puesto del Teresa Herrera, entre el Atlético y el Nacional de Montevideo. Miguel, la revelación de la pretemporada, tenía el balón cuando Brítez cayó sobre él. Se escuchó un 'clac'. Su tobillo izquierdo se quedó colgando. Estaba roto; y también su peroné y el ligamento interno de su rodilla. Esa misma noche le operó el doctor Leyes en A Coruña, donde permaneció ingresado cinco días. Después, un mes a Alicante, en su casa, con la pierna enyesada e inmóvil. A los dos, comenzó la recuperación en la Clínica Fremad, en Majadahonda, Madrid. Allí pasaba cinco horas diarias, primero en la piscina y después en las manos del físio, Fermín Valera. El pasado martes volvía a pisar el césped de Majadahonda. Por ahora pasos cortos y carreras leves. Poco a poco. La masa muscular que perdió la está recuperando. El cuádriceps lo tiene casi a punto. El gemelo, sin embargo, aún es un palo. Los médicos auguran que volverá después de Navidad. La afición ya le espera con ahínco. Y muchas ganas.



