Una herida profunda
Osasuna goleó a placer. Van cinco partidos sin ganar


Joaquín Caparrós dijo en la previa del partido que tenía que "hacer algo nuevo fuera de casa". Y a fe que lo hizo. Recibió cuatro goles, algo que no ocurría desde hacía ocho meses. Encajó su primer gol a balón parado de la temporada. Dio vida a un equipo en descenso que acumulaba siete jornadas consecutivas sin ganar. Jugó con dos laterales como interiores y terminó sustituyendo a ambos. Muchas cosas nuevas, pero ninguna de ellas positiva.
Hoy más de uno renegará de la palabra crisis y hablará de exageración. El Deportivo lleva cinco jornadas sin ganar, sumando dos de los quince puntos posibles. Ayer se puso el broche de oro encajando cuatro goles, algo que no ocurría desde allá por el mes de marzo en la visita al Santiago Bernabéu. Pero todos estos datos no son los que indican que el Babydepor se encuentra sumido en la primera crisis del proyecto, lo es su juego.
Aouate no fue culpable en ningún gol, cierto, pero los cuatro tantos llegaron en remates francos, sin oposición. Los laterales, los de verdad, no cometieron ningún error de bulto, pero su profundidad no rebasa la de un plato de ducha. Juan Rodríguez volvió y marcó, pero perdió dos balones que terminaron con un gol de Soldado y otro legal anulado a Romeo. La aportación de Verdú se limita sólo a colgar correctamente las faltas. Las bandas, ayer con laterales, fueron absolutamente ineficaces. Riki, que resbala más que una pastilla de jabón, no termina de arrancar. Ayer, un remate al palo, y en la temporada, un gol. Eso sí, soberbio.
Los cambios, que últimamente están siempre mediatizados por el resultado, tampoco aportaron casi nada. Estoyanoff salió eléctrico, dejó dos disparos y no pudo terminar el partido por lesión. Lo mismo le ocurrió a Cristian, que ni siquiera tuvo tiempo para hacer algo sobre el campo. Dos lesiones de rodilla, aunque parece que ambas de poca importancia. Por último, Taborda. Nada de nada. Bueno sí, una dura patada a Corrales, que tomó el relevo de Pinto.
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Y todo esto ante un Osasuna que sumaba siete partidos sin ganar, ocupaba puestos de descenso y sólo llevaba seis goles hasta ayer. Pues el Deportivo solito se llevó cuatro. El Reyno de Navarra disfrutó descubriendo por fin el olfato goleador de Soldado (el delantero pretendido por Caparrós este verano). Valdo se salió en banda y remató a placer un córner. Y Milosevic peleó como un chaval y marcó otro golazo que le hará rejuvenecer un poquito más.
En fin, seis partidos fuera de casa y cero victorias ante rivales como Osasuna, Nástic o Levante. El calendario se empina y urgen soluciones. ¿Cuáles? Apostar por el fútbol, usar el talonario en un delantero y que vuelva Valerón. Hay crisis, pero también juventud para salir del hoyo. Toca ser optimista.



