Primera | Atlético de Madrid

El Calderón aleja de la Champions al Atlético

El rendimiento del Atlético en el Calderón está lejos de lo que se espera de un equipo que aspira a Champions. El rival siempre se adelanta en el marcador y ha dejado volar ocho puntos del que debe ser el fortín rojiblanco.

Fernando Torres
Quique Rubio
Redacción de AS
Actualizado a

Al Atlético se le está atragantando jugar en el Calderón y esa fragilidad en el feudo rojiblanco le ha impedido entrar en puestos de Champions. Sigue en la zona UEFA, pero con un poquito más en casa el equipo de Aguirre podría codearse con los grandes de la Liga. No obstante, de 18 puntos posibles ha sumado diez, por los once que ya tiene en su casillero de los choques jugados a domicilio.

Un dato demuestra los problemas rojiblancos cuando el Atlético juega como local: en cada uno de los siete partidos que lleva disputados (seis de Liga y uno de Copa), ha encajado un tanto. Y lo que es más preocupante, siempre se adelantó el equipo contrario.

Otro detalle mide el pulso del actual Atlético. Sufre mucho cuando los equipos denominados pequeños se encierran atrás en el Calderón, mientras que se mueve como pez en el agua cuando ejerce el rol de equipo pequeño ante un rival que lleva el peso del encuentro.

Los delanteros están muy aislados

Aunque todo apunta a que la pareja que forman Torres y Agüero es una de las de mayor proyección del campeonato, el Atlético tiene problemas para hacerles llegar el balón en buenas condiciones. Ambos se encuentran muy aislados y deben bajar al centro del campo en busca de la pelota. Además, tras el empate ante la Real se ha roto el efecto Agüero: con el argentino de titular el equipo rojiblanco siempre ganaba.

Sin recursos a balón parado

Las jugadas de estrategia tampoco están del lado rojiblanco. En misiones defensivas se ve cierta relajación y en ataque apenas se crea peligro en una suerte que en el fútbol puede marcar diferencias. Y eso que esta temporada con el fichaje de Pernía, todo un especialista a balón parado, se podría solucionar un problema que lleva años en el equipo rojiblanco. Sin ir más lejos, esta campaña el Atlético ha encajado dos tantos a balón parado y con uno de ellos se perdieron dos puntos en Riazor ante el Deportivo.

Falata fluidez con la pelota

Cuando el Atlético juega como local los equipos contrarios se encierran para salir a la contra y no dejan espacios. Es entonces cuando los de Aguirre sufren porque no saben llevar el peso del partido. La salida del balón desde la defensa es uno de los problemas que el mexicano deberá solucionar, ya que la entrada de Zé Castro tampoco ha aportado fluidez. Y en el momento en el que la pelota llega al centro del campo no hay sorpresa. Ésta se mueve con excesiva lentitud y la figura de Maniche no aporta ideas en la media.

Inseguridad defensiva

Pese a que el Atlético es uno de los equipos menos goleados del campeonato (9 tantos), esa seguridad defensiva que muestra como visitante desaparece en el Manzanares. Ha encajado tres tantos fuera de casa, por los siete que le han marcado como local si le sumamos el partido de Copa ante el Levante. Y es que los equipos que han viajado hasta el Calderón en lo que llevamos de campeonato han marcado siempre. Y en todas las ocasiones lo han hecho antes que el Atlético. Ya lo dijo Aguirre: "No podemos jugar siempre con fuego".

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Presionados como locales

Todo el entorno rojiblanco ya ha reconocido que el equipo sufre una cierta ansiedad cuando juega en el Vicente Calderón. Los jugadores salen al campo agarrotados y presionados, y esto se nota en el rendimiento general. El nerviosismo se traslada del terreno de juego a la grada, y mucho más cuando las cosas no salen del todo bien. De hecho, el Atlético tienen mejores números como visitante que como local. Fuera del Manzanares ha sumado once puntos, por los diez que ha conseguido en casa.

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