"Volví porque quiero quedarme en el Atleti"
Jacobo volvió con el B y fue clave para la victoria


Sólo una cosa escuchó Jacobo (Madrid, 1984) el domingo cuando pisó el césped del Cerro, siempre el penúltimo de la fila, siempre con el pie izquierdo. "El himno del Atleti", cuenta. Ahí estaba él, ahí regresaba, con la rojiblanca, después de año y medio de cesiones, de idas y venidas, tras cuatro meses de lesiones. Y se notó. Participó en tres de los cuatro goles, marcó el último, fue determinante: el Atlético B ganó su tercer partido del año.
"En Segunda te curtes, maduras", valora. Allá se fue después de que Ferrando le tendiera la mano hacia el primer equipo: debutó en un amistoso en Zaragoza hace dos años. Deslumbró, y ese invierno dio el salto: se fue al Poli Ejido. En verano volvió para "enamorar" a Bianchi; a punto estuvo, pero al final retornó a Segunda, al Lleida, y terminó de curtirse. "Viví un descenso, un cambio de entrenador a seis jornadas del final y conocí los altibajos del fútbol".
Calidad.
Tiene clase, manejo de la zurda, aguante; recuerda a Valerón. Su lugar es la mediapunta, aunque en el B se mueve por la banda. "Aguirre me gusta: confía en la cantera". Por eso volvió en verano. Por eso se quedó en el B. Acaba contrato en 2010. "Quiero jugar en el Atleti, quedarme en casa". Las lesiones le vararon en la pretemporada con el primer equipo: primero el gemelo; después una rotura en el cuádriceps de la pierna derecha; más tarde, lo mismo, en la izquierda. Cuatro meses fuera que acabaron el domingo; Jacobo fue titular y, al fondo, sólo se oía el himno del Atleti.
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Es una de las joyas de la cantera
Jacobo formó parte de aquel Juvenil que ganó la Copa de Campeones, con Manu, con Cuéllar, con Molinero. Jacobo también estuvo en la Sub-22 que ganó el oro en los Juegos del Mediterráneo. Siempre fue una de las perlas de la cantera rojiblanca. Ahora ha vuelto para quedarse. "Sosa es una gran persona y un gran entrenador", asevera contundente, "y el filial saldrá de esta situación". Es más, su sueño son dos: "Aparte de jugar con el primer equipo, ascender con el segundo". Hace tres años casi se cumple: el único de aquel filial que jugó la liguilla de ascenso que permanece en el B, es él.



