Duelo de alcurnia por el primer puesto
Cannavaro es duda en el Madrid. Juninho, la amenaza del Lyon

Se necesitan partidos así, donde todo se vea mucho más claro. Los necesita el Madrid. Choques ante iguales (o parecidos) que le aproximen a la realidad, que recoloquen dudas y esperanzas. Aclarar esas sensaciones es casi tan importante como quedar primero de grupo, porque en todo caso se trata de alimentar con bombones el ánimo, el espíritu, los caprichosos intangibles. Ya vendrán los dragones más tarde.
El encuentro de esta noche, además, tiene alcurnia. Recién instalado entre los grandes de Europa, el Olympique de Lyon exhibe una elegante modernidad, casi envidiable. Del uniforme al presidente. Y de la estructura a la filosofía. Allí se vende tan caro lo prescindible que al comprador (rabiosamente rico) termina por parecerle imprescindible. Pero no lo es. Por eso el club nunca tarda en encontrar un repuesto, en ocasiones tan similar, que no sólo comparte físico, sino también nombre: Diarra por Diarra. Hoy veremos a ambos en acción.
El truco es bueno y da magníficos resultados, no sólo económicos. El Lyon ha ganado cinco ligas de manera consecutiva en Francia y en el presente campeonato aventaja en doce puntos al Lille (con un balance de doce victorias, un empate y una sola derrota). En la Champions League ha alcanzado los cuartos de final en las tres últimas ediciones. Sin embargo, jamás ha pasado esa frontera. De ahí la obsesión por lograrlo de una vez.
Se comprende bien que para un equipo que anda en busca de esa nobleza que otorga Europa es importantísimo medirse al Real Madrid. Y cumplida con creces la conquista en campo propio (dos castigos severísimos al equipo blanco), sólo falta el asalto al castillo del rey de la competición, el Santiago Bernabéu, donde la temporada pasada arrancaron un empate a uno. No se trata únicamente de ser primeros de grupo, para lo que les bastará defender los dos goles conseguidos en Gerland; es demostrar que el terror de Francia también siembra el pánico fuera.
La referencia.
Las bajas de Fred, Govou, Benzema y Wiltord serán un contratiempo notable para Houllier, pero no una excusa. Arriba jugará el noruego Carew (otro delantero estilo Zigic, no tan torpe como indica el prospecto) y a su espalda se acumula talento para exportar, con especial mención al brasileño Juninho Pernambucano, cuya influencia técnica y emocional sobre el resto de sus compañeros es decisiva. Hablamos de un futbolista exquisito, muchísimo más que un mortífero lanzador de faltas. Es Caetano Veloso con botas, un cantautor.
En el Madrid, la duda se centra en el estado de Cannavaro, que todavía arrastra la sobrecarga en los isquiotibiales con la que finalizó el partido del sábado contra el Racing de Santander. Hoy mismo se le hará una prueba al defensa italiano y, caso de no superarla, Sergio Ramos ocuparía su lugar en el centro de la defensa y Michel Salgado volvería al lateral derecho.
Guti, renqueante (en el amplio sentido de la expresión), parece recuperado y estará en el once. Es decir, será el equipo de gala con Robinho, más descansado que Reyes después del encuentro frente a los cántabros.
Ayer Capello no quiso conceder demasiada trascendencia al partido contra los franceses, por estar ya asegurada la clasificación para octavos de la Champions, y eludió la palabra revancha. También sugirió, con cierto optimismo, que el Madrid que fue derrotado hace dos meses en Lyon tenía poco que ver con el actual, asunto sobre el que hoy despejaremos dudas. Esta noche conoceremos cuántos fondos tiene este cheque.
Protagonista.
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Mahamadou Diarra será otro de los centros de atención del partido y él sí aprovechó ayer la ocasión de invocar la revancha para vengar las últimas afrentas sufridas. También se excusó por el bajo rendimiento ofrecido en los últimos encuentros, explicando que en el Lyon jugaba más retrasado que en el Madrid. Tal vez por eso me pasó inadvertido en la pasada temporada: sólo observo de talones para arriba.
Aunque es difícil que los últimos partidos del grupo resuelvan algo, el Olympique de Lyon acaba la liguilla en su estadio contra el Steaua y el Madrid viaja hasta la gélida Kiev. Los dos ya están clasificados, ahora sólo se discute el orden y el concierto. Quien piense que es poco, que imagine el contrario: el desorden y el desconcierto. Mejor ganar, convendrán.



