El efecto Lotina aún no supera el defecto Bakero
A pesar de los cambios, la Real ni ha ganado y ha mejorado poco


El 'efecto Lotina' se queda en efectillo. En cuatro jornadas ha conseguido los mismos puntos (2) que Bakero, pero en la mitad de tiempo. Visto así, no debería ser un mal comienzo. Pero es que Lotina, como su antecesor, tampoco ha ganado todavía un encuentro liguero al frente de la Real, aunque sí sabe lo que es ganar en el banquillo realista (2-1 en la vuelta de Copa ante Málaga). Al final, la esperada reacción no ha llegado y el equipo txuri-urdin sigue colista. Y no será porque Lotina no lo haya intentado. De confiar en un bloque en sus primeros partidos ha pasado a hacer una pequeña revolución, que dio el mismo resultado. Sea como fuere, algo ha cambiado el técnico de Meñaka, empezando por la portería y terminando en la delantera.
Claudio Bravo se quedó en la portería porque, según dijo Lotina, era el que estaba cuando él llego. Han pasado cuatro partidos y es inamovible, más que nada porque es de lo que mejor que se ha encontrado el técnico. En el centro de la zaga el único indiscutible ya es Ansotegi, a quien le ha otorgado el liderazgo defensivo. A su alrededor, cambios más o menos frecuentes. Labaka comenzó acompañándole, pero ante el Betis apostó ya por el también canterano Mikel González (los dos centrales del Sanse hace un año, por cierto). Rekarte ha jugado asiduamente, primero en la derecha y luego en la izquierda. Y Garrido lo había sido también hasta la sorpresa de mandarle a la grada para dar entrada a un Gerardo en el que ha confiado a cuentagotas.
En el centro de campo, había apostado claramente por Aranburu, hasta dejarle en el banquillo el pasado domingo. Comenzó con Garitano y Rivas en el doble pivote, pero el manchego no le ha convencido, ha sido siempre su primer recambio y a la primera que le ha podido sacar del equipo, lo ha hecho: ante Betis y por un Juanito al que daba entrada en cuanto podía y al que ve más de pivote (donde jugó el año pasado) que de central.
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El 'caso Aranburu' es paradójico. Lo ha puesto en las dos bandas para que caiga al centro y el domingo llegó a empezar en el banquillo para salir antes del descanso y ocupar las tres posiciones del centro de campo.
Y en la delantera, Gari y De Cerio, primero por circunstancias y luego por goles, han tenido su confianza en todos los partidos. La derecha es sólo para Xabi Prieto. Pero para la izquierda no encuentra solución. Ha probado a Rossato y a Fabio Felicio, pero no le convencen porque no han demostrado nada. El síntoma más revelador es que en cuanto contó con Jesuli (este domingo), lo colocó en la izquierda y mandó a la grada a Rossato. Tampoco confía en Novo, que siempre ha estado en el banquillo con Lotina, y el domingo no fue ni convocado. Y Mikel Alonso tampoco cuenta con minutos, aunque siempre ha estado en la lista.



