Primera | Sevilla 3 - Valencia 0

El Sevilla quiere la Liga

Destrozó al Valencia, que sintió la roja de Silva

<b>NERVIÓN EXPLOTÓ. </b>El Sevilla pasó por encima del Valencia y lo destrozó con tres goles. La afición sigue soñando.
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Este Sevilla va a por todo. Anoche ofreció una lección magistral de fútbol rápido y poderoso. Una máquina demoledora, armada con la mentalidad ganadora de los elegidos y la creación de gente como Alves, Puerta, Kanouté o Adriano. El Sevilla arrasó al Valencia, nacido el pasado verano como alternativa al poder. Era una cita interesante para ratificar la candidatura al liderato y lo hizo a lo grande: esperando, ejecutando y sentenciando en el momento oportuno. Sin duda, es el equipo más en forma del campeonato. Una lección de buen fútbol.

Salvo en los primeros minutos, los locales manejaron el pleito con dominio. El inicio fue un simple amago. El Valencia salió con fuerza, regalando varias contras venenosas. Los sevillistas no se sentían cómodos. Incluso, las imprecisiones provocaban que regalaran las riendas a los de Quique Sánchez Flores. Inicio sorprendente, aunque el rumbo tardó muy poco en girar. Y mucha culpa de ello la tuvo el pique que Alves y Silva mantuvieron desde el primer minuto. Los dos aceptaron el choque a guantazo limpio y el brasileño fue más listo. Empezó golpeando duro con una entrada fea. Silva no entendió que al partido le quedaba toda la vida y le contestó con una patada en el área y con un codazo peligroso. Roja. El Sevilla ganaba esta primera batallita y redondeaba la jugada con el gol de Escudé. El francés se encargó de convertir la absurda acción de Silva en el primer tanto, ayudado por el tremendo error de Cañizares. El panorama había cambiado por completo. Nervión se preparaba para presenciar otro trabajito de la máquina de Juande. Instantes después, Cañizares arreglaba el desastre anterior y abortaba el remate certero de Kanouté.

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El Valencia había perdido las salidas explosivas de Silva y tragaba saliva al ver a su rival acomodándose al encuentro. Y el huracán tomó fuerza. Adriano, por la derecha, y Puerta eran balas imparables. Alves ofreció un concierto de pases entre líneas y llegadas desde atrás fabulosas. Poulsen y Renato mordían, creaban y se cenaban a Pallardó y Hugo Viana. La presencia ofensiva de Kanouté asustaba y Luis Fabiano sí se activó en la segunda parte para completar el arma letal. Con este potencial, era cuestión de esperar. El Sevilla convirtió al Valencia en un juguete y lo destrozó cuando quiso. Luis Fabiano alargó la distancia en el marcador y Kanouté certificó el poderío sevillista. Villa se quedaba como el único incordio valencianista. Sus ganas pudieron tener recompensa, si no hubiera sido por el acierto de Palop. Por cierto, ganó de calle su duelo personal con su enemigo Cañizares.

El Sevilla clavó un rejón de muerte al Valencia y agarró, de nuevo, el liderato. Este equipo está armado para llegar muy lejos. Es candidato a todo.

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