Más que tres puntos: va por Ferenc Puskas
Cannavaro, gran atracción. Munitis y Zigic, amenaza del Racing

No es necesario haberlo visto jugar. Basta con observar los ojos de los que lo vieron y escuchar de sus bocas ese nombre que resuena como la salva de un cañón: Puskas. Con eso y con los viejos resúmenes nos hicimos la idea de un futbolista extraordinario que reventaba la costura de los balones. Y por algún extraño motivo se convirtió en el favorito de nuestros ídolos nunca vistos. Los mitos se heredan. Irremediablemente.
El Madrid salta hoy al Bernabéu y se le disculparía vestir de negro. La pérdida es así de importante. No cabe más que rendir homenaje a uno de los futbolistas que más han colaborado en la grandeza del club y del fútbol, uno de los profetas. Hablar hoy de puntos es una irreverencia.
Quisiera creer que los futbolistas del Madrid conocen las hazañas del héroe que se ha ido. Pero lo dudo. Algún día los clubes entenderán la importancia de enseñar su historia a los futbolistas, lo que sería una magnífica forma de aprovechar esas tediosas concentraciones. Los vídeos de Puskas, Di Stéfano o Amancio les servirían como cura de humildad, como inspiración y como guía para saber ante quién deben cuadrarse en los pasillos. Pese a todo, no pierdo la esperanza de que esta noche algún goleador apunte con los dedos al cielo o se levante la camiseta para mostrarnos el nombre de la leyenda. Y que se quede tan pancho.
Si la muerte de Puskas fue el asunto del día, en Valdebebas también se habló del Balón de Oro de Cannavaro, que será uno de los protagonistas del encuentro y lucirá esa medalla invisible. También fue comentada la renovación de Roberto Carlos, cuya habilidad por la banda izquierda sólo es comparable a su talento para regatear directivos. Capello se refirió a todas estas cuestiones con un envidiable buen humor, como si la vida le sonriera, lo que nos parece muy bien.
El Madrid repetirá el equipo de Pamplona, con el rutilante Van Nistelrooy arriba y el joven Nieto en el banquillo. Tras sus cuatro tantos ante Osasuna, el holandés vive el éxtasis de los delanteros en racha, que igual aciertan en las papeleras a quince metros que cuelgan los paraguas en el perchero lanzándolos de espaldas.
En racha. Pero cualquier homenaje que se pretenda necesitará del permiso del Racing, que se presenta tras siete partidos sin perder (dos victorias y cinco empates), una tacada sin derrotas que no alcanza nadie. Buena parte de ese éxito la tiene su pareja atacante, Zigic (2,02) y Munitis (1,69), que evitan hacerse fotos juntos para que no los llamen "el dúo sacapuntas" y maldades semejantes. Un respeto: no olvidemos que hace seis años una exhibición de Munitis en Chamartín (2-4) acabó con su fichaje por los blancos.
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Junto a la presencia de Colsa y Scaloni (buenos centrocampistas), destaca Antonio Tomás (21 años), otro ejemplo de la apuesta por la cantera. Por detrás, una cara conocida: el ex madridista Rubén, uno de los futbolistas más criticados por la afición del Racing y apuesta del técnico. Portugal, por cierto, que estuvo a punto de ser destituido después de las tres primeras derrotas, también tiene pasado blanco: vistió esa camiseta entre 1979 y 1983 y Calderón quiso que fuera esta temporada uno de los responsables de la cantera. Aganzo es el otro ex madridista del Racing (porque Balboa no puede jugar).
Si de algo sirven las estadísticas, deberían animar al visitante. El Racing ganó al Madrid en su última visita al Bernabéu el pasado diciembre (1-2) y los madridistas sólo han ganado dos encuentros en casa (Real y Barça). Claro que los números son ajenos al ambiente, al espíritu. Hoy no se juega un partido más, sino el primero tras la muerte de Puskas. Es decir, que el genio lo estará viendo desde un lugar indeterminado. Yo, de jugar, chutaría fuerte.



