Su última cena con Di Stéfano

Noticias relacionadas
Del Puskas futbolista sólo he visto retazos de jugadas maravillosas que emitían por la tele. Pero tuve la suerte de ser una invitada más en la celebración de su 75 cumpleaños el 2 de abril de 2002. Viajé a Hungría con Di Stéfano, Pachín, Santamaría y Butragueño. Aterrizamos en Budapest a mediodía. Recuerdo un sol radiante. Nos llevaron al hotel Marriot. Pancho apareció en uno de los salones a las cinco de la tarde, vestido de traje. Tenía buen aspecto, pero ya vivía en su mundo. Se le había olvidado hablar castellano y su mujer, Isabel, no se separó de él ni un momento. La Saeta se lanzó a su encuentro: "¿Qué pasó gordito?". Pancho le miró como quien mira a un desconocido. "Soy yo, Alfredo". No hubo respuesta. Pachín fue el siguiente en intentarlo: "Busy, estamos aquí contigo, ¿te acuerdas?". Una sonrisa fue la respuesta.
Por la noche compartí mesa principal con Pancho. Di Stéfano pidió sentarse a su lado. No paró de hablarle en toda la noche. Incansable. No se rindió. "Está en su mundo, no sabe que estamos aquí", decía... Busy comía, ajeno a lo que pasaba a su alrededor. Pero a mitad de la cena, de pronto, se quedó mirando a Di Stefano. Volvió al mundo y dijo: "Alfredo, mi amigo". Le dio un abrazo y dos lágrimas le cayeron por el rostro. Se emocionó, se puso nervioso. Comenzó a balbucear palabras en húngaro que ninguno entendíamos. Fue un minuto de realidad donde recordó a sus amigos. Los abrazó a todos y después volvió a su estado anterior...



