Mejor que Txiki no vaya al mercado
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La última vez que el secretario técnico del Barcelona, Txiki Begiristain, salió de compras por el mercado invernal volvió con un menú de difícil digestión para un público como el del Camp Nou, tan extraño en sus gustos futbolísticos (es capaz de silbar a Rivaldo y de aplaudir a Bogarde). Hace poco menos de dos años que Begiristain, un hombre de trabajo sordo en el organigrama blaugrana, se vio con dinero -del soci- en la cartera y decidió aprovechar las gangas que le ofrecían sus conocimientos. Uno se llamaba Demetrio Albertini, veteranísimo ex del Milán, que agotaba sus últimos días de jugador en el Atalanta; llegó, según la versión oficial, gratis, aunque resultaba difícil creer que renunció a un año de contrato en Bergamo a cambio de nada.
La otra ganga que encontró Begiristain se llamaba Maxi López, que sí costó un dinero, más de siete millones de euros. Ambos han pasado sin dejar una huella profunda en la historia culé: Albertini se retiró en cuanto volvió a Italia (316 minutos repartidos entre Liga y Champions League fue su saldo) y Maxi está cedido en el Mallorca, tras dejar un gol al Chelsea en la campaña 2004-05 y otro al Zamora en la Copa 2005-06 (ahora lleva uno en la Liga y otro en la Copa con el equipo isleño). En el caso de Maxi hay quien insiste en que aún es joven -tiene 22 años- y que puede progresar. En cualquier caso, parece que lo mejor para el Barça será que Begiristain no lleve dinero en la cartera este invierno. Que aguanten con lo puesto mientras vuelve Etoo.



