Yo digo | Gabriel Galán

Con las botas muy bien puestas

Gabriel Galán
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Aparecían once futbolistas (diez, mejor dicho) vestidos de amarillo dorado por el túnel de vestuarios y el Santiago Bernabéu se echaba a temblar. Aunque pareciera el Arsenal, era el Écija. Un equipazo. No hacía falta que arriba estuviera Henry, ni Lemmann en la portería. Tampoco Cesc. Porque los Pepe Díaz, Zigor, Jorge García, Pedro y compañía no tienen que envidiarle casi nada a los de Anfield. Por un momento, o por varios, los Rivera Boys eran los dueños y señores del partido. Ya con eso les valía. Luego tuvieron lo que hay que tener para aguantar 70 minutos la eliminatoria.

Puede que la valentía del técnico astigitano al introducir a Nolito con 1-0 y quitar un defensa le costara muy caro. El héroe de la ida tenía muchas ganas de hacerse notar y casi lo logra en regate artístico a Pavón. Pero el sueño ya estaba cumplido. La Ciudad del Sol no tiene que reprochar nada a unos héroes que se dejaron la piel y que podrán recordar a sus nietos que un día (puede que algunos más, si Gordillo y cía. siguen por este camino) jugaron de tú a tú en Chamartín a todo un Real Madrid. Y eso que Robinho, Chendo y otros se reían durante el partido. El Écija murió con las botas puestas. Muy bien puestas.

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