Primera | Keita

Claude Puel domó el carácter rebelde del Driblador Loco

Cuando decidió irse a Qatar muchos le dieron por perdido, pero volvió al fútbol de élite y hoy es una estrella en el Lille.

Keita
Jorge García Hernández
Jorge García Hernández (Palma de Mallorca, 1978) es redactor jefe de Fútbol. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, es canterano del Diario As, donde entró en 2001. Fútbol base y Cierre como antesala a 15 temporadas siguiendo al Atlético de Madrid. Después, AS.com y Fútbol internacional.
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La carrera de Abdoul Kader Keita como futbolista profesional de éxito corrió peligro, según los expertos, cuando el joven marfileño emigró al fútbol qatarí hace cuatro campañas. Él siempre ha pensado lo contrario. Los medios le acusaron de entregarse al dinero árabe en lugar de buscar aventuras en Europa, donde el fútbol es más competitivo. "Esa experiencia me enseñó mucho, pude compartir vestuario con jugadores como Romario, Batistuta o Leboeuf, quienes me dieron grandes consejos", asegura todavía Popito, sobrenombre con el que todo el mundo le conoce en Abidjan, ciudad en la que nació hace 25 años. De ese cariñoso mote tiene culpa su madre. Cuando el llanto del pequeño Kader era inconsolable, su madre recurría a un helado de marca Popito para callarle. Pero no sólo helados debió comer para desde muy temprano destacar en el campeonato local. Su notable desarrollo físico hizo que equipos de más nivel se fijaran pronto en él. En 2000, cuando todavía no había cumplido los 20 años, decidió emigrar al fútbol tunecino. Recaló en el Estrella de Sahel. Allí cumplió dos buenas temporadas y comenzaron a llegarle propuestas del fútbol francés. Sin embargo, Keita sorprendió a todos cuando decidió fichar por el Al-Saad qatarí en 2002. Los ojeadores pensaban que el dinero árabe truncaría su carrera. En Qatar ganó dos copas y una liga, pero también cimentó su fama de futbolista problemático. Su tensa relación con Bora Milutinovic (gran amigo de Aguirre) desembocó en la marcha del jugador para recalar, siguiendo el camino inverso al habitual, en Francia. Keita procede de familia de futbolistas (su padre y hermano mayor lo fueron), pero le ha costado acatar las decisiones de los técnicos. Los primeros seis meses en Francia fueron duros. En el Lille explican que cuando lo ficharon sabían que tardaría en adaptarse. Sin embargo, poco a poco Claude Puel ha ido domándole y convirtiéndole en el Dribbleur fou (driblador loco) que ahora adora la afición del equipo del dogo. Se ha convertido en un puñal por la banda derecha y en un potente y hábil delantero.

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