La expulsión de Riera cortó las alas periquitas
Un mellado Valencia no se impuso ni jugando contra 10

El Espanyol sigue sin suerte. Cuando mejor jugaba, y se había adelantado en el marcador, lo cual no es moco de pavo por cómo está siendo su temporada, encajó un gol casi fantasma del para entonces fantasmal Valencia. Un centro, un remate mordido de Silva y Jarque saca la pelota desde dentro de la portería, ma non troppo. El mejor primer tiempo blanquiazul le hacía acreedor a irse con ventaja al descanso. Lo que podía pasar estaba pasando: a los de Quique Flores le pesan las bajas y el Espanyol, necesitado de oxígeno, le apretó las clavijas y le superaba. El 1-1 fue una puñalada; falta otra, la definitiva. No iba a tardar.
Sin inmutarse por la cornada, los de Valverde volvieron a la carga tras el descanso. Pero cargar, lo que se dice cargar, cargó el árbitro: tanto que se cargó el partido. En un salto, Riera abrió los brazos y Curro Torres cayó como si le hubiera alcanzado un rayo. Lo que a lo sumo era una amarilla lo transformó Ramírez Domínguez en roja. Ramírez no ha jugado al fútbol y si jugó no se enteró: donde hubo impulso vio la peor intención. Excesivo castigo, y adiós al equilibrio. Un Valencia bueno no había desaprovechado la ocasión de jugar media hora larga con uno más y habría ganado.
Pero a este Valencia roto (ayer perdió a Moretti por lo que queda de temporada nos tememos) no está para gollerías. Llegó poco ante Kameni, casi tan poco como vio el Espanyol a Cañizares desde que se quedó en inferioridad. El empate no puede satisfacer a los visitantes y fue un pobre consuelo para los locales, cuyos jugadores no mintieron cuando al final hablaron de un empate con distinto significado al de anteriores ocasiones. Este Espanyol sí merece crédito. El equipo y el presuntamente amenazado Valverde. La vida sigue en Montjuïc.
La gente.
El pueblo españolista la tomó con el árbitro; entiende ese pueblo que fue más enemigo que el adversario. Su gran error fue la expulsión y Montjuïc se lo recriminó. Siente la gente del Espanyol que a su equipo le miden con un rasero peculiar. Lógico: ¡el Barça está tan cerca! Total: 1-1 y partido, lo que se dice partido, hubo 53 minutos. Hasta que Riera se fue.
Quique S. Flores "Fallamos en las acciones finales"
"Nos equiviocamos en las acciones finales, ya que tuvimos el partido de cara. Pienso que el colegiado se equivocó con la expulsión de Albert Riera. La jugada me quedó delante y no hubo agresión. Mi equipo tuvo buena actitud, pero no supo cómo darle una vuelta más a la tuerca. Tenemos que saber jugar con criterio. Me comentaron que la pelota entró en la portería del Espanyol en la jugada del empate, no hay polémica".
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Valverde "La expulsión nos condicionó"
"Jugamos el mejor partido ante nuestra gente. Tuvimos opciones para llevarnos el encuentro. Nos empataron en una jugada aislada. La expulsión nos condicionó. Tuvimos que cerrarnos mucho. La expulsión fue rigurosa. Siempre planteamos los partidos para ganar. El equipo tuvo un ritmo alto. Espero que este enfrentamiento nos pueda servir de ejemplo para el futuro. Nos llena de moral para los próximos partidos".



