Segunda | Albacete 0 - Hércules 1

Calandria pone la directa

Redondeó el trabajo de su equipo al marcar en el 85'

<b>MATADOR. </b>Pablo Calandria se aprovechó de un error de la zaga y colocó el balón pegado al palo derecho de la portería de Valbuena.
Julián Burgos
Redactor en la Comunitat Valenciana
Llegó a la redacción de AS en Valencia en 2013. Antes fue delegado en AS en Alicante desde 2005. Sigue el día a día del Valencia y escribe las crónicas del Villarreal y Valencia Basket. Ha sido cronista de cuatro equipos valencianos en Primera. Ha cubierto Champions, Europa League, Supercopa de Europa, Euroliga, Eurobasket, Copa Davis…
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Uribe ya se daba con un canto en los dientes con el empate y seguir imbatido pero entonces apareció Calandria. El argentino había salido hacía pocos minutos y, en el primer balón que le llegó, en lugar de luchar en el cuerpo a cuerpo como había hecho Moisés durante 78 minutos, esperó el fallo de Buades... y éste llegó. El capitán del Albacete se comió el balón aéreo y por si fuera poco, el ex franjiverde Noguerol se resbaló cuando acudía al cruce. Calandria no desaprovechó el obsequio. Marcó su primer gol en Liga, y cargó la catapulta del Hércules para que se empiece a lanzar el próximo sábado, ante el Numancia.

El choque fue un clásico de la Segunda División. La lluvia, constante durante casi los 90 minutos, aún caracterizaba más el escenario de la batalla. El músculo iba a primar sobre la calidad. Esto es algo que Uribe tenía muy claro desde el principio. Por eso, sacrificó a Xisco Nadal y apostó por un trivote cargado de lucha y veteranía. Turiel, Farinós y sobre todo, Diego Mateo, espectacular el derroche de fuerza del argentino, le ganaron el combate, a los puntos, a una de las parejas de moda en la categoría: Cámara y David Sánchez. Ahí fue donde el Hércules se ganó a pulso la igualada. Quizás hubiera sido el resultado más justo pero también es cierto que el Hércules invirtió en gol, en verano, y ayer, obtuvo los primeros réditos con la diana de Calandria, a falta de cinco minutos para el final del partido.

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El asturiano, todavía imbatido en los cinco partidos que ha disputado, quiso ahogar a la línea de creación local y acumuló hombres alrededor de un Parri que es capaz de marcar desde su casa. Además, colocó a Benítez y a Kike Mateo cambiados de banda para intentar aprovechar las diagonales. El murciano lo intentó pero el andaluz apenas se atrevió a encarar, a pierna cambiada. El invento no fue para tirar cohetes pero dada la rentabilidad que obtuvo el grupo puede que el asturiano repita sobre todo, fuera de casa.

Lo cierto es que se llevó el botín el que supo aprovechar mejor las escasas situaciones de gol que hubo. En la primera mitad Parri se encontró con un balón en la cabeza que envió fuera. Poco después, Barkero envió un misil con destino el fondo de la red que Aragoneses abortó con una excepcional parada. Al filo del descanso, Ferrón pidió con insistencia un penalti que el árbitro no pitó y que sirvió como excusa a Ferrando, tras el partido. El Hércules esperó agazapado y sólo apretó el gatillo a balón parado, con Moisés como protagonista estelar. El segundo acto estuvo más ayuno de ocasiones y resultó más táctico. El que marcara se llevaba el partido y si no, la igualada contentaba a ambos. Pero surgió Calandria y acabó con la imbatibilidad del Albacete, en casa.

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