La plantilla está con su entrenador
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Del loco partido disputado ayer en El Molinón me quedo con la actitud mostrada por los jugadores cadistas a su técnico. Oli, que podrá o no ser destituido mañana tras la reunión semanal de la comisión deportiva de la entidad (injusto sería que lo echaran sólo por lo visto ayer), pudo comprobar cómo Jonathan Sesma le dedicó un tanto (el tercero del Cádiz) y en la posterior igualada a cuatro goles (Abraham Paz, de penalti) también se evidenciaron gestos hacia el técnico, en señal inequívoca de que los futbolistas están con él hasta que el destino les separe. El capitán del conjunto amarillo ya se había manifestado horas antes del partido ante el Sporting que todos se encontraban muy unidos al asturiano.
Al acceder al estadio gijonés, un amable portero me comentó lo que muchos sportinguistas tenían claro: "Tenemos que ganar al Cádiz, que en Asturias cae muy bien, pero sobre todo por echar a Oli del equipo". Este sentir, que en Gijón se puede entender por la rivalidad de quien siempre fue ovetense, es más difícil de digerir en un sector del cadismo. Sencillamente, porque la pasada temporada se admitió todo y hasta se coreó a un técnico que, sólo por su culpa, envió al equipo al descenso de categoría. Como siempre digo, doctores tiene la Santa Madre Iglesia, y técnicos el Cádiz Club de Fútbol. Turno ahora para el presidente Antonio Muñoz y los suyos, que tendrán la complicada misión de deshojar la margarita.



