Segunda | Sporting 5 - Cádiz 4

Fiesta de fútbol y goles

Memorable triunfo rojiblanco. El Cádiz falló un penalti

<b>UNA PIÑA. </b>Los jugadores del Sporting celebraron a lo grande cada uno de los cinco goles que le marcaron ayer al Cádiz en El Molinón.
Manuel Rosety
Redacción de AS
Actualizado a

El Sporting ganó al Cádiz en un partido antológico, con lluvia de goles, fútbol de altura y fases excepcionales, en las que las delanteras dejaron en evidencia a las defensas.

El equipo gijonés tuvo problemas para llevar la iniciativa, lo que aprovechó el Cádiz con una fuerte presión en el centro del campo para descontrolar a la zaga local. Así llegaron los dos primeros goles, en los que Nano y Sesma ganaron la posición a Sastre en el primero y una indecisión de Roberto permitió a Raúl López marcar el segundo.

En pleno control del Cádiz llegó un penalti de Joni López a De Paula, que Abraham Paz envió al larguero. Fue la jugada determinante del encuentro, porque sirvió a los rojiblancos para meterse en el partido, mientras que los cadistas se retrasaron a su parcela.

Barral pudo marcar antes de que empezara la reacción iniciada por el ariete gaditano, cuatro minutos antes de que un inconmensurable Diego Castro firmara el empate. Y llegó el tercer gol local, en pleno festival rojiblanco, con la zaga cadista a la deriva. Sin embargo, antes del descanso, una arrancada de De Paula, en la que pudo con Sastre y Samuel, acabó en el empate de Sesma. Así se llegaba al descanso, con una espectacular ración de goles.

El Sporting apretó el acelerador en el inicio de la segunda parte, fase en la que llegó el tanto de Congo, en el que los centrales visitantes quedaron en evidencia, con el consiguiente delirio en las gradas del vetusto Molinón. Pero el ritmo del partido era desquiciante. A la siguiente jugada llegó otro empate, en una caída de Acuña por la entrada de Míchel dentro del área. Esta vez Paz no falló.

Noticias relacionadas

Parecía que el partido iba a serenarse, pero no fue así. Los rojiblancos, espoleados por un afición enfervorizada, buscaban la victoria. Diego Castro hacía estragos, Congo desequilibraba y Barral imponía su fuerza. Se reprodujo un gol similar al anterior, esta vez con Jorge como protagonista, en otro servicio de Diego Castro. Oli arriesgó con la entrada en el equipo de Lobos, que jugó lejos del área gijonesa, pero con servicios para buscar la espalda a los zagueros rojiblancos. En esta última fase, la zaga local estuvo más entonada y el centro del campo miró más hacia atrás para frenar a Fleurquin en los intentos de crear juego y para cortarles las alas a Jonathan Sesma y Nano.

El partido entró en una fase abierta, con un Cádiz volcado en busca de otra igualada, ante un rival más consistente, que jugaba al contraataque, estilo con el que pudo sentenciar en una acción en la que Barral lanzó fuera. Los cadistas tenían más prisas y se perdían en las imprecisiones del último pase, lo que no restó un ápice de espectacularidad y emoción a un partido trepidante e inolvidable.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados