Esto es todo, amigos
Pésimo partido del Atlético. Bien porque sumó un punto que, visto como está el equipo, parece mucho. Pero la imagen no fue buena. Espera el Levante en Copa y entonces no valen bromas ni partidos como el de ayer. Lo bueno es que hay muchísimo margen de mejora.


No hay más. Porky, el conocido personaje animado de la Warner, terminaba cada capítulo con el célebre: "Esto es todo, amigos". Bien podría aplicarse a lo que sucede en el actual Atlético, que ayer vivió otro episodio, no sé si animado o no, de su cuesta abajo. El equipo empieza a instalarse en la parte media de la tabla, donde se está cómodo y no hay sobresaltos. El problema es que alguno ya empieza a mirar de reojo a la zona de abajo. Por si acaso...
373' sin marcar. Un punto. Ni poco ni mucho. El Atlético ayer sumó, lo que no se logró en las dos anteriores partidos de Liga. Lo que es alarmante es la nula capacidad goleadora del equipo. El Atlético no juega, apenas crea ocasiones y así es complicado hacer goles. Deportivo, Levante (en Copa), Zaragoza y Mallorca no encajaron ningún tanto ante el Atlético. Diez goles a favor en nueve jornadas. Poco bagaje para un equipo que quiere estar arriba. El último tanto, el de Agüero, ante el Recreativo, en el minuto 77 y... con la mano.
Copa salvadora. El Atlético se la juega el martes en Copa, en el primer partido trascendental de la temporada. A nadie se le pasaba por la cabeza caer a las primeras de cambio en este torneo, pero visto lo visto...¿Será el Atlético capaz de hacer como mínimo dos goles cuando últimamente no hace uno a nadie? Normalmente cuando no se da un duro por el Atlético, el equipo suele aparecer. Habrá que encomendarse a algunos de los Santos del día 7: Florencio, Rufo, Herculano... Seguro que alguno tiene sangre rojiblanca. Que pasen, aunque sea por ellos.
¡Qué tostón! Lo peor no es ganar o perder, sino la pobre sensación de juego que ofrece el Atlético. Ni un buen pase, ni una entrada por banda, ni dos paredes... Correr, luchar y pelear, sí, pero poco más. Y eso no da para ganar los partidos. A lo sumo, empatar. A veces ayer daban ganas de cambiar de canal. Ibagaza, al final, vio el partido en la grada.
Kun y la Liga. Agüero salió en el minuto 53, casi con un tiempo por delante. Lo intentó, tocó el balón, bajó a recibir y tiró con peligro. Bueno es que Aguirre le vaya dando minutos. Uno siempre es de la opinión que el entrenador conoce mejor que nadie lo que se tiene entre manos, y no va a tirar piedras contra su propio tejado, pero el argentino tiene calidad y jugadores así pueden ganar partidos.
Faltó Nicolita. No sé lo que hubieran dado los dos entrenadores por tener un Nicolita ayer. Dicho con todos los respetos porque todos hemos cometido errores de bulto en nuestra profesión. Pero el Atlético hubiera apostado por ganar... con un gol así. Ni siquiera en eso tenemos la fortuna que tienen los blancos.
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Ballesteros Selección. Que Ballesteros reparte cera lo sabemos desde hace muchos años. Que protesta por entradas duras cuando él es el primero que tiene que callar, también. Pero sólo ante el Atlético hace lo de ayer: simular a los grandes extremos, driblando rivales por banda con descaro y velocidad. Al final fue el mejor.
Expectación. Los minutos y medio pasaba del tiempo reglamentario y el balón volaba por el área del Atlético. Se mascaba la tragedia... y por un momento se perdió la imagen en la televisión. ¡Mira que si llega a haber un gol y no lo vemos en directo! En el periódico cada uno echó a volar la imaginación: los madridistas soñando con Leo recogiendo el balón dentro de la portería y los atléticos rezando por lo bajini. Un punto y a casa. Esto es todo, amigos.



