Primera | Real Madrid - Celta

El Celta se cruza en el camino de Ronaldo

El brasileño regresa al once. Los vigueses todavía no carburan

<b>PINTO, EL JEFE. </b>El portero encabezó ayer la expedición del Celta.
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Era costumbre en mi infancia que nuestros partidos de fútbol se situaran imaginariamente en algún campo famoso que fuera acorde con las condiciones de la cancha o la trascendencia del encuentro. De ese modo, cuando llovía a cántaros, o cuando era verano y la rivalidad se trasladaba a la piscina, el estadio siempre era el mismo: Balaídos. Según esto (un criterio poco científico, lo admito), el Celta jugaría hoy en como en casa, pues llueve generosamente sobre la capital y no sería extraño que los túneles que nos recorren acabaran engulléndonos.

Sin embargo, no necesita el Celta de los elementos para plantar cara al Madrid. Y tal vez tampoco le favorezcan, ya que se trata de un equipo más de toque que de embestida. El Celta sabe jugar al fútbol (desde años ya) y eso le garantiza opciones al tiempo que anima el espectáculo. Y que nadie se deje engañar por su clasificación (11º), porque varios de sus verdugos bailaron la rianxeira antes de soltar la guillotina.

Así que respeto. Es cierto que el equipo, pese a lucir buen portero (Pinto), flojea en defensa (13 goles en contra, sólo superado por el Nàstic: 18), pero desde allí hacia delante cuenta con futbolistas excelentes. Entre ellos, Oubiña, uno de los jugadores nacionales que más interesó al Madrid la pasada temporada, o el uruguayo Canobbio, un futbolista que hace de todo y bien, y que fue el autor de un gol fantasma en el Bernabéu la pasada temporada. Capítulo aparte merece Nené, fichado del Alavés y uno de los mejores zurdos del campeonato. Es increíble que ninguno de los grandes se interesara por este futbolista, que ha recalado en Vigo por cinco millones de euros. Quizá fuera demasiado barato. Por cierto, Nené suma 46 partidos en Primera consecutivos. Y por delante de todos los mencionados, Baiano, un delantero centro recio y listo, un profesional del área, un tipo que no sonríe demasiado.

Quien no estará hoy en el Bernabéu será Pablo García, cedido por el Madrid y preso de una cláusula que le impide jugar contra el club al que pertenece. También se lo perderán Gustavo López, De Ridder y el peculiar George Lucas. Las dudas son varias. Placente parece recuperado de un esguince eterno, pero si se resintiera, Ángel cambiaría de banda y la derecha la ocuparía Jonathan Aspas. Ubicación más complicada tiene el entrenador, Fernando Vázquez, que circula entre el palco y el banquillo, en su desesperado intento por huir de los árbitros.

Filósofo. En el Madrid, la principal novedad parece el regreso al once de Ronaldo, por fin. Capello, no obstante, se resistió ayer a confirmar su alineación y desarrolló un discurso que alternaba cumplidos y reproches hacia el futbolista. Como el italiano anda filósofo últimamente, comentó que Ronaldo se ve bien porque todos nos vemos bien cuando nos miramos al espejo, asunto que no es totalmente cierto porque los que mejor se ven son los que no se miran. Disertaciones aparte, Ronie tendrá la ocasión de demostrar cuánto vale en estos momentos, cómo es su estado de forma, su espíritu. Actualmente, nadie lo tiene demasiado claro. No se esperan más cambios en el Madrid, que no pierde en el Bernabéu desde la visita del Racing el 21 de diciembre de 2005 (nueve victorias y cinco empates desde entonces) y que con Capello al frente se mantiene invicto en casa después de 30 encuentros. Algo tendrá Fabio cuando lo bendicen machaconamente los resultados.

El Celta se presenta después de tres partidos sin ganar y el Madrid vuelve a su estadio tras encadenar triunfos (Nàstic y Steaua) que valen puntos y clasificaciones, pero escasa gloria. Esa es la asignatura pendiente de los blancos en general y de su entrenador en particular: jugar bien. Hoy habrá lluvia, un rival valiente y ambiente de fútbol clásico. Sólo falta Nicolita.

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Cassano, ni está ni se le espera hoy en el Bernabéu

Antonio Cassano continúa apartado de la plantilla madridista. Y lo está en todo. No se entrena con sus compañeros, no juega partidos y tampoco tiene la obligación de asistir a los encuentros del Bernabéu. En el club no esperan que el italiano acuda esta tarde al estadio para ver a sus compañeros. Es más, si hubiese una baja de última hora en la convocatoria del conjunto blanco, Capello llamaría a alguno de los chavales del Castilla.

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