"Todo esto es mérito de la ambición de los jugadores"
El entrenador del Real Zaragoza rebosa satisfacción por el gran momento de su equipo, pero se esfuerza por mantener la calma y no caer en la autocomplacencia. Para Víctor Fernández, el equipo está donde se merece, pero todavía tiene un gran margen de mejora y de crecimiento.


Octubre ha sido un mes mágico para el Zaragoza, un mes que le ha disparado hasta a la cuarta plaza. El balance de situación es inmejorable.
La trayectoria está siendo muy positiva, muy buena. Y responde única y exclusivamente a los méritos de mis jugadores. Estamos donde merecemos. Por el fútbol que los jugadores han mostrado en algunos partidos y por la capacidad de trabajo y actitud en todos ellos. Es una situación merecida, pero que no debe ir más allá de lo que se corresponde con la realidad, porque estamos en la octava jornada. Lo mejor es que hemos acumulado muchos puntos y que vamos llenado la mochila. Todo esto va a servir para mejorar la estima o la confianza del grupo.
¿La clasificación actual supera sus propias expectativas iniciales?
Yo lo que digo, y aprovecho está situación, que además es favorable, es que no hay que perder la perspectiva de la realidad. El Zaragoza todavía es un equipo en formación. Estoy haciendo un equipo, y poco a poco lo vamos consiguiendo. Pero todavía tenemos un margen de mejora. Y que ese margen será todavía mayor, porque ha subido muchísimo el nivel de autoexigencia de los futbolistas. Y ese es un gran mérito de ellos. Queremos ganar y ganar bien. Si no ganamos bien, nos enfadados, nos rebelamos. Queremos ser más perfeccionistas. Esta es la dinámica que quiero que sepa y conozca la afición del Real Zaragoza sobre su equipo.
Después del partido del Calderón usted hizo una reflexión muy interesante. El Atlético planteó un partido de trinchera y el Zaragoza se supo adaptar a las circunstancias y, además, ganar con un estilo que no es el suyo. En una temporada se suelen presentar bastantes partidos así y si un equipo no sabe cambiar de registro sobre la marcha, los acaba perdiendo...
Yo creo que hice esa reflexión porque fundamentalmente me asaltaron las imágenes del partido que habíamos jugado en Anoeta, donde mostramos una superioridad y un control absoluto del partido, independientemente de que nos faltara mirada a la portería rival, para haber machado. Ese partidos lo ganamos a partir de tener la pelota y que ellos no la vieran. Sin embargo, el partido frente al Atlético de Madrid se llevó a un terreno donde primaba el plano físico. El Atlético jugó con jugadores muy presionantes en el medio del campo, con Luccin, Maniche y Costinha, y supimos tener respuestas. Fuimos extraordinariamente rigurosos en nuestra organización, en nuestra presión, en nuestro trabajo, y, sin embargo, no estuvimos brillantes en la propuesta de tener la pelota. No estuvimos precisos. Nos costó. Pero en los otros apartados supimos jugar el partido. Y cuando el partido se iba rompiendo y nosotros, alimentados por un resultado que ya nos era positivo, nos fuimos soltando, cualquier llegada al área aparentaba más peligro que las del Atlético. Y luego tuvimos la suerte y el acierto de encontrar el gol en el último momento. A lo largo de esta Liga se repetirán partidos así y para el equipo ha sido un gran aprendizaje. Nos hemos dado cuenta de que cuando no podamos tener el control de la pelota y ese monopolio del balón, tenemos que tener rigor táctico y espíritu de lucha y sacrificio, que también te ayuda a ganar los partidos. Pero también quiero dejar claro una cosa. Y es que el Zaragoza no defiende desde la densidad, sino siempre desde la organización. Y eso nunca resulta fácil.
Advirtió que estas dos últimas jornadas iban a marcar un primer corte en la Liga. ¿Cree que ya se ha hecho el corte europeo?
Yo creo que ya se va acusando un primer corte, que se reflejará más en torno a la jornada 12ª o 13ª. Ahí se verá más. De momento hay diez equipos que han hecho una pequeña fractura con los otros.
Ahora llega el Getafe, que juega bien al fútbol y que siempre se le atraganta al Zaragoza.
A las estadísticas negativas no les doy demasiada importancia, entre otras cosas porque las solemos romper. Pero llevándolo al terreno del análisis serio hay una prueba palpable y es que el Getafe es un equipo que está jugando bien, yo diría, incluso, que muy bien. Es un equipo muy bien organizado. Y eso no es por casualidad. La contundencia por la trayectoria de un equipo pasa por lo que uno haga en casa y el hecho de jugar en La Romareda nos obliga a estar con todos los sentidos en el partido. Vamos a tener que hacer un partido muy completo en las facetas defensiva y ofensiva, si queremos superarles. Pero también digo que confío ciegamente en mi equipo y en nuestras posibilidades para ganar.
La gran incógnita vuelve a ser Aimar. ¿Cree que estará?
Aimar está siendo un jugador muy importante para nosotros. Estoy muy feliz y muy satisfecho por su llegada a este grupo, porque entiende el juego. Lo sabe jugar y encima lo entiende, que es algo muy difícil de encontrar en un jugador. A mí me gusta que Aimar esté siempre en el campo, pero también digo que hemos logrado una competitividad dentro del grupo que es muy buena, que es muy sana, porque es muy noble. Por ejemplo, la entrada este domingo de Lafita es una prueba más de que todo el mundo tiene que estar en alerta, de que todo el mundo tiene que sentirse importante, de que todo el mundo debe entrenar muy bien durante la semana para que cuando tenga una oportunidad la pueda aprovechar. Aimar es muy importante para nosotros, pero el Zaragoza tiene que vivir de la fuerza del grupo. En el grupo es donde radica nuestra fuerza.
El que sí parece que va a estar recuperado seguro es Celades.
Yo espero que sí, pero vamos a ver cómo se desarrollan los acontecimientos. No hay que precipitarse. Lo que yo quiero es que estén todos, pero no por Celades a Aimar. Lo digo por todos. Por el propio César Jiménez, con el que me gustaría poder contar cuanto antes. Quiero que todos los lesionados estén disponibles y que hacer la convocatoria suponga para mí un conflicto mental.
El partido frente al Atlético dejó la alegría especial del gol de Óscar, un jugador al que se viene discutiendo y que necesita mucho refuerzos de esta índole...
Cuando terminó el partido a Óscar solamente lo felicité y le dije que se merecía el gol. Se lo merece porque es un muy buen futbolista, especial, que tiene sus cosas en el campo. A veces hay cosas que nos gustaría que fueran de otra manera pero que van inherentes a la propia naturaleza del futbolista. Pero es un jugador que encaja perfectamente en mi idea de fútbol y, sobre todo, en la del Real Zaragoza. Óscar es un jugador necesario, muy importante, muy útil y valioso. Lo que hay que hacer es arroparlo y protegerlo.
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Decía ayer Miguel Pardeza en AS que ahora hay que mantener la calma y no caer en exageraciones...
Comparto al cien por cien las palabras de Pardeza. Ni me gustan las críticas desproporcionadas ni los elogios exagerados o desmedidos. Y en este caso con más motivo. Debemos estar contentos porque los jugadores están siendo muy competitivos, pero los que tenemos la responsabilidad de canalizar y dirigir todas estas emociones, todos estos estados de ánimo, tenemos que ser mucho más prudentes y pensar que el equipo sólo debe pensar partido a partido. No hay que cortar la ambición, porque es algo que necesitaba mucho este club y que nos introdujo desde el primer momento Agapito Iglesias, pero sin caer en la tentación del elogio fácil, del elogio exagerado, del elogio sin límites, que nos haga perder la perspectiva de la realidad. Esa es una muy buena estrategia, y es lo que pide la calle. Hay que dar lo máximo para poder satisfacer cualquier aspiración legítima, pero con los pies en el suelo. En este sentido, tanto Agapito como Bandrés, Pardeza y Pedro Herrera, los que tenemos que agrupar, arropar y dar pautas a un grupo humano que se puede dejar llevar por emociones, tenemos que ser prudentes e invitar al equipo a que siga trabajando así, con la única intención de mejorar. Yo soy un eterno insatisfecho y trato de hacerle ver al equipo que se puede hacer siempre mejor.



