Liga de campeones | Real Madrid - Steaua

Un partido que vale la clasificación... y la paz

Una victoria asegura los octavos de final. Ronie, morbo del choque

<b>GUTI CELEBRÓ SU 30º CUMPLEAÑOS Y LE REGALARON UN ‘PICACHU’</b>. Guti cumplió ayer 30 años y, además de recibir la felicitación de compañeros y periodistas, hubo un reportero japonés de la revista Striker (Okano Terhuisa), que le quiso regalar un muñeco Picachu. Más en serio, Guti habló de Cassano: “Tuvo un calentón y ahora está triste”.
Actualizado a

Capello, que últimamente apuesta por los chalecos de fantasía (paramecios y psicodelia: tal vez un viraje emocional), resaltó ayer la importancia del partido de esta noche. Y no era un truco para motivar a los muchachos. Si el Madrid gana al Steaua se asegurará la clasificación para los octavos de final de la Champions, al menos, como segundo de grupo. Y dentro de tres semanas (21 de noviembre) tendría la oportunidad de ser primero, siempre y cuando fuera capaz de remontar en el Bernabéu los dos goles que recibió en Lyon. Esa es la trascendencia del choque: despeja el futuro y prolonga el veranillo de San Fabio.

Fue tanta la gravedad del entrenador en su comparecencia de prensa que ahora dudamos si alineará como titular a Ronaldo (un ser poco solemne) o repetirá el once de gala (el que no pierde). Seguimos apostando por el brasileño, especialmente porque eso apaciguaría los ánimos del Fenómeno y no está el patio para fomentar nuevas pataletas. Además, la teoría de las rotaciones, tan saludable y quimérica como la dieta mediterránea, indica que es en estos encuentros, y no sólo en Écija, donde deberían tener cabida los habituales del banquillo y los canteranos que despuntan (ni uno en la lista).

Beckham, otra de las sensibilidades a flor de piel, regresa a la convocatoria tras sus problemas físicos (quién lo diría) y también aguarda una oportunidad. Esta y otras sugerentes combinaciones se complicaron ayer con la repentina recuperación de Emerson, que 24 horas antes sufría un fuerte esguince en el tobillo derecho. Su esperada ausencia (conviene recuperarse totalmente de este tipo de molestias, para no recaer) nos hacía soñar con un doble pivote Guti-Diarra y la entrada de un nuevo atacante en el once, tal vez Reyes. Hoy sabremos si los sueños se cumplen, que no suelen.

El Steaua, por su parte, regresa al estadio del Madrid diez años después de disputar el Trofeo Bernabéu. Tres meses antes de aquella primera y única visita los rumanos había derrotado al Barça en la final de la Champions. Duckadam, el heroico portero de aquella noche sevillana (detuvo cuatro penaltis), estará hoy en el palco. No obstante, quien flanqueará a Ramón Calderón en la butaca de honor tendrá menos méritos deportivos. Se trata de Gigi Becali, presidente del Steaua que admite cientos de adjetivos, aunque elegiremos uno suave: peculiar.

Un fiambre. La última víctima de la peculiaridad de Becali ha sido el portero Carlos Fernandes, guardameta rastafari que encajó los cuatro goles del Madrid en Bucarest. Tras ese encuentro, su presidente ofreció 100.000 euros a quien lo contratara. Lo más triste del caso es que ningún club del orbe aceptó. Últimamente, Becali ha rebajado el tono y ha invitado al cancerbero a que, antes de volver al equipo, termine sus memorias sobre su experiencia en Rumanía. Y les recuerdo que hay invitaciones que no se pueden rechazar. Por cierto, Cernea estará hoy bajo los palos (en el amplio sentido de la expresión).

Al Steaua la victoria le mantendría a flote en la competición. Perder le obligaría a pelear con el Dinamo por el tercer puesto, el que garantiza la UEFA. Por si faltaran alicientes, el partido se entiende por futbolistas y aficionados (miles en las gradas) como una visita a la ópera. La duda es saber si vienen como espectadores o como intérpretes.

Noticias relacionadas

Los rumanos salen goleados siempre del Bernabéu

Los equipos rumanos que han visitado el Bernabéu en competición europea siempre han sido goleados. El primero fue el Dinamo (5-3), en la campaña 66-67. Le siguieron el Arges (3-1), en la 72-73; el Dinamo de nuevo (4-1) en la 75-76; el Baia Mare (5-2) en la 82-83 y la Politécnica de Timisoara (4-0) en la 92-93. El Steaua perdió 4-0 en el Trofeo Bernabéu, en 1986.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados