Víctor Bravo

"Este tren sólo pasará una vez y no lo perderé"

Tiene 23 años, llegó este año del Burgos, ya debutó en Primera ante el Zaragoza, el equipo de su tierra y agradó al Calderón. Víctor Bravo cuenta a AS cómo lo vivió él.

Víctor Bravo
Patricia Cazón
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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¿Cómo va el día siguiente de su debut? La Prensa está rendida ante Víctor Bravo...

Sé que ha salido que jugué bien y estoy muy contento, pero... ¡No he visto nada aún!

¿Pensó que saldría tan bien?

¡Hombre! Todo tan bien no salió porque perdimos. Pero yo tenía la esperanza de dar una asistencia, marcar un gol...

La asistencia casi, porque César hizo un paradón...

Sí, la paró César increíble, la verdad. Pero siempre tienes esa esperanza. Estoy contento con lo que hice, espero que, si Javier (Aguirre) me da otra oportunidad, juegue igual, o mejor.

Y debutó ante el Zaragoza, el equipo de su tierra...

¡Sí! ¡Y había un montón de gente siguiéndolo! Por la mañana ya había apagado el móvil porque estaba colapsado... Lo encendí tras el partido y... ¡tenía más de 40 mensajes!

¿El más gracioso?

Hubo uno, no sé de quien, que puso: 'Por favor, llámame', pero... ¡llamé y no me lo cogieron! (risas).

¿Y sus compañeros, qué?

Me dijeron que había jugado muy bien y eso te enorgullece.

Cuando le cambiaron se le veía cansado...

Sí, estaba cansado porque el ritmo es más alto, más vertiginoso, pero encantado, ¡eh!

Estuvo en el Juvenil del Barcelona, pero luego llegaron el Calahorra, el Huesca, el Burgos... Y ahora el Atlético. ¿Ha vuelto a pasar su tren?

Sí, y esta vez parece que lo estoy cogiendo, pero aún no he hecho nada, sólo debutar, me queda mucho por delante. Dicen que el tren sólo pasa una vez y, a mí, sólo me ha pasado una, ésta, y no lo perderé. La de Barcelona me pilló muy joven.

¿Cuando salió del Calderón en qué pensó?

Estaba triste por la derrota. En el cambio, cuando la gente se levantó y empezó a aplaudirme... ¡Se me puso la carne de gallina! Encima, vi a mis padres, tras el banquillo... Increíble. Le doy las gracias a la afición.

Su padre, orgulloso, ¿no?

Siempre ha estado ahí. Cuando salí del Barcelona y pensaba que ya no llegaría a ningún sitio, ahí estaba él para confiar en mí más que nunca, más que yo.

Y Aguirre, ¿qué?

Se me ha quedado grabado lo que me dijo antes: 'tú no tienes ninguna presión. La presión es de los demás. Sal y disfruta. Hazlo como en los entrenamientos, que por eso estás aquí'. Me ha dado mucha confianza y hacia él no tengo más que palabras de agradecimiento.

Dicen que tiene un guante de seda en el pie izquierdo...

¡No es para tanto! (risas). Dicen que tengo una buena zurda, y yo digo que sí, igual que dicen que tengo una mala derecha, y también es verdad (risas).

Desde Burgos a que jugador del Atlético veía y pensaba: me encantaría jugar con él...

Verme al lado de Torres me hace mucha ilusión y me da mucho respeto.

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El año pasado, cuando le dijeron que el Atlético quería ficharle... ¿Qué pensó?

¡En hacer las maletas e irme, pero no me dejaron en diciembre y tuve que esperar seis meses!

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