Del banquillo del Zamora al Calderón


Ni por la televisión ni desde la grada. La primera vez que Javier Ballesteros (Zamora, 1984) conoció el Calderón fue hace tres meses, cuando fichó por el Atlético B. Venía del Zamora, a cuya cantera llegó con trece años, ya como delantero. El fervor por el fútbol se lo contagiaron sus dos hermanos mayores (se metía en sus juegos, les imitaba en el colegio) y su tío Adriano, un apasionado del balón, siempre encima del sobrino. "Es rápido y va bien de cabeza", le describe la web rojiblanca. Llegar aquí, sin embargo, no fue fácil: cuando dio el salto al primer equipo del Zamora, hace tres años, conoció la amargura del banquillo. Le faltó continuidad, salía y entraba del once, no se quedaba. Hasta que, el año pasado, llegó Raúl González, y le dio lo que le faltaba: confianza. Ballesteros correspondió con ocho goles. Después llegó el Atlético y, ahora, su primera convocatoria con Aguirre. Hace siete días fue titular con el B por primera vez, ante el Ourense; hoy visita el Calderón por tercera vez en su vida. Pero lo hará desde el banquillo y para él será, ha confesado a la web atlética, "el no va más". Seguro.



