Primera de la era Uribe
Tote salió en el 57' y el Hércules remontó el gol de Aloisi


Ya había llovido, y eso que en Alicante lo hace poco, desde que los aficionados del Hércules corearon con olés los pases de su equipo, por última vez. Y ayer lo hicieron. La segunda parte de los blanquiazules fue sencillamente arrolladora. Marcaron tres, más otro legal de Schiavi que el árbitro anuló, pero hubieran firmado seis o siete si hubiera hecho falta. El técnico asturiano dio entrada a Tote en el momento justo. Kike Mateo estaba liderando a un Hércules que rozaba el empate pero hacía falta un jugón que diera claridad a la desbandada blanquiazul. El madrileño salió en el 57 y diez minutos después, el Hércules ya le había dado la vuelta al marcador. ¡Cómo han cambiado las cosas desde el último partido en casa!
Lo cierto es que para que todo el conjunto blanquiazul se desmelenara, antes, el público tuvo que aguantar un tostón y una nueva primera parte de espanto. Aloisi había adelantado a los suyos, nada más comenzar, después de que Toni Moral le rompiera la cintura, una vez más, a Redondo. Instantes después, el australiano pudo romper el partido pero una genial parada de Sergio Aragoneses posibilitó, quizás, la remontada posterior. La primera victoria de la era Uribe llegó con más alegría de la cuenta quizás por lo poco esperada. Y es que el Hércules, en la primera mitad, recordó a las peores épocas de Bordalás y Mandiá. El asturiano ha encadenado tres resultados positivos pero no sólo debe repasar el vídeo de la segunda mitad ya que en el acto inaugural, al Hércules le faltó velocidad y volvió a repetir ese extraño tic que presenta cuando Moisés está en la cancha: balones arriba y que la luche el sevillano.
Remontada.
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La zozobra estaba deambulando por el Rico Pérez pero la actitud, de salida, del equipo desechó tal posibilidad. Schiavi, en el 46, marcó de cabeza pero el colegiado se equivocó al anular su tanto. Kike Mateo también rozó el gol pero éste llegaría con la entrada de Tote. El primero llegó sin que la tocara el madrileño pero su sola presencia ya estaba ganando la batalla moral a los defensas. Fue entonces cuando Kike Mateo peleó un saque de banda sin peligro. Sin embargo, en ese momento se encendió la mecha. Benítez, tras saque largo de Graff, empalmó a la red. A renglón seguido, otra vez Mateo y Moisés tuvieron la gloria en sus botas pero Bonano lo evitó.
Pero el destino le reservó el papel de héroe al más listo de la clase. Tote recogió un balón suelto en el área y con mucha clase resolvió por bajo: delirio en el Rico Pérez. Poco después, Moisés se sumó a la fiesta marcando en posición de fuera de juego. Daba igual. Ésta vez los puntos se quedaban en el zurrón del Hércules... y de Uribe, que aún no conoce la derrota, por cierto.



