Primera | Zaragoza

Aimar acelera el ritmo para llegar al Calderón

El Payaso hace sesiones dobles de entrenamiento y ayer tocó balón

<b>“HE PROBADO Y ME VEO BIEN”</b>. Pablo Aimar respondió apenas al interés de los periodistas ayer por su estado, pero dejó un optimismo significativo mientras se metía de copiloto en su propio coche, conducido por Matías Aldao.
Mario Ornat
Actualizado a

Pablo Aimar apuesta por su regreso en el Calderón, este domingo, después de la baja en el partido de Copa. En los últimos días el argentino ha acelerado su ritmo de trabajo para completar su recuperación, con dobles sesiones de trabajo en solitario: ayer se le pudo ver trotando en series de bastante intensidad y también tocó ligeramente la pelota, de forma que Víctor lo espera para el choque del domingo.

La sesión fue ayer tan leve para los que jugaron en Alicante, y en realidad para todos, que Aimar tuvo el trabajo más exigente de todos. De nuevo de la mano de Andrés Ubieto, uno de los preparadores físicos de la primera plantilla, Aimar puso a prueba el estado de su rodilla izquierda, que sufrió un esguince de ligamentos en el encuentro con el Betis, y salió satisfecho de la sesión: todavía tiene algunas molestias, pero se ve en condiciones de superarlas de aquí al domingo.

Último paso. La previsión a principios de semana apuntaba a que Aimar se incorporase hoy al trabajo del grupo, al margen de su intensidad. Veremos si eso ocurre en la sesión en la Ciudad Deportiva. De todos modos, aún queda el entrenamiento del sábado y ahí es cuando definitivamente se sabrá si Aimar puede definitivamente viajar a Madrid.

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La clave del sistema de Víctor

La influencia de Pablo Aimar en el rendimiento del Zaragoza ha quedado sentada a lo largo de los siete partidos de Liga que ha jugado el equipo, y cada vez se hace más evidente. En Alicante lo fue por oposición: nadie logró interpretar como el Cai las necesidades del sistema de Víctor Fernández. Aunque Aimar inicie la jugada abierto al lado izquierdo, su naturaleza lo lleva a venirse al carril central para sacar la jugada y darle opciones al medio campo. Precisamente lo que necesita el dibujo de la pizarra para hacerse útil. En el Rico Pérez, al Zaragoza le faltaron conexiones de medio campo hacia arriba, y debido a eso su natural facilidad para llegar al área contraria quedó diluida.

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