El Madrid visita Écija con un ataque de lujo
Ronie, punta de lanza. Fiesta en San Pablo. Los locales no se rinden

La escena es entrañable y nos descubre algunos de los signos que identifican nuestro variopinto país, desde las pinzas de colores hasta las grúas que adornan el horizonte. La instantánea nos recuerda también que antes de los antepalcos existieron las azoteas y que las más bellas azafatas tienen madre. La terraza en cuestión vigila el campo del Écija y debe haber pocos lugares en el mundo donde se seque antes una sábana bajera. Dicen que en julio de 1966 la ciudad alcanzó su máxima temperatura: 48 grados a la sombra. Estos días están tormentosos y no hace calor, pero me aseguran que cuando se escapa un rayo de sol todavía se puede freír un huevo. Con ustedes, la sartén de Andalucía.
En este marco jugará hoy el Madrid su primer partido de los dieciseisavos de final de la Copa. Su rival, el Écija Balompié, 12º clasificado del Grupo IV de la Segunda B, un equipo que en el torneo que nos ocupa ya ha eliminado al Villanovense (2-1) y al Éibar (0-0 y 5-4, en la tanda de penaltis). Ambos partidos los jugó en casa.
El emparejamiento es atractivo por ser brutalmente desigual y por el alboroto que ha generado en la ciudad, pero da lástima que el formato actual no conceda una mínima oportunidad al modesto, la que tendría si la eliminatoria se disputase a partido único y en su propio campo. La perversión del sistema es tan evidente (y tan rentable) que en estos casos los clubes pequeños se dan por satisfechos con el sobresueldo y apenas valoran el desafío deportivo. Sin embargo, para los futbolistas del Écija será distinto, seguro. Todo jugador (y casi todo periodista) alberga el secreto deseo de demostrar que no está tan alejado de las estrellas, que fue la mala suerte o la falta de oportunidades. Y a veces hasta es cierto. Así que se espera un equipo dispuesto a aprovechar sus 180 minutos de gloria.
Parientes lejanos. Luna, el más ilustre de los futbolistas de la plantilla (ex del Sporting, Almería, Dundee, Monterrey e Hibernian, entre otros), será baja por una rotura fibrilar. También Lambarri está lesionado. Pero poco importa, porque este club presume de casta y hasta se emparenta con el Nápoles, en una leyenda que empezó por la coincidencia en los colores y en el nombre del estadio (San Pablo/San Paolo) y que creció hasta interpretar el fichaje de Maradona por el Sevilla como un regreso a los orígenes.
Si sugerente será el Écija, por su pasión, no se quedará corto el Madrid, por sus futbolistas. La expedición, que pernoctó en Córdoba (a 52 km), se presenta con una combinación de figuras y canteranos que podrían deparar un equipo más humilde atrás, pero deslumbrante de mediocampo hacia arriba: Beckham, Reyes, Cassano y Ronaldo. El brasileño se examina después de su expulsión en Getafe. Diarra y Robinho son los únicos convocados del once contra el Barça y el africano tiene muchas opciones de acompañar a Javi García en el pivote. Torres se estrenará en el lateral derecho. Su caso es curioso: jugó como central en el juvenil y en el Castilla lo hace como lateral zurdo, aunque es diestro.
Para Capello, la Copa forma parte del gran reto que afronta esta temporada. El Madrid no la gana desde 1993 y el italiano no pasó de octavos en 1997, cuando se cruzó con el Barcelona: 3-2 en el Camp Nou y 1-1 en el Bernabéu.
Tras sus dos temporadas en Segunda A (95-96 y 96-97), el Écija vivirá su momento de esplendor. La diferencia de presupuestos es abismal: un millón de euros contra 300. Y en proporciones parecidas se marcan otras distancias. Pero esto es fútbol. Y empieza empatado.
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