Primera | Real Madrid - Barcelona

"Esto no es un partido, es un Madrid-Barça"

Diecinueve especialistas en la información del Real Madrid y el Barcelona fueron invitados ayer por AS al restaurante Casa Juan para debatir sobre el partido de pasado mañana. Fue una tertulia caliente y apasionada en la que cada uno defendió sus tesis y sus optimismos.

Carazo provoca la carcajada de Pedrerol y Roncero durante el almuerzo. De la Casa y Astruells le observan atentos.
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Fue una reunión entrañable, apasionante y poco común. AS convocó en Casa Juan (emporio gastronómico) a los periodistas que cubren la información del Real Madrid en la capital y a los gurús del barcelonismo en la Ciudad Condal. No teman. Si pudo haber algún herido fue más por la intensidad de los abrazos que por las llaves de judo (dialécticas, naturalmente). Unos y otros, habitualmente tan lejos, estuvimos más cerca que nunca. Y creo que hasta nos gustamos, si bien nos gustaron más ellas.

No faltaron pruebas de buena voluntad. Pedro Pablo San Martín, por ejemplo, apareció con corbata grana. Astruells (El Mundo Deportivo) y Carazo (Sport) fueron más allá y flanquearon al irreductible Tomás Roncero, los tres con la bandera del Real Madrid a sus espaldas. En esa misma pared, alguien había dado la vuelta a un banderín del Getafe, servicio de protocolo o de camareros. Nadie volteó, sin embargo, los retratos de Jaime Ostos, Benito Floro y un mariachi por identificar. La bandera del Barça, que también la había, sirvió de telón para Antonio Merino (El Periódico), Ángel Rodríguez (Onda Cero) y Carlos Carbajosa (El Mundo), muy fotografiado con esa cortina de fondo.

El sector femenino, encuentro de musas e implacables profesionales (ambivalentes todas, claro), se concentró lógicamente en lo que se conoce como el rincón de Zidane. Una apartada esquina donde el genio debía comer productos afines a su condición, cabello de ángel y tocinos de cielo.

Animados. Como no podía ser de otra forma, Roncero introdujo el debate con mesura: "¡¡Halloween Mourinho!!". "¡El domingo os va a ganar el Madrid y luego el Chelsea os dejará fuera de Europa!". Astruells y Carazo, ambos con envidiable bronceado mediterráneo, trataron de razonar con el huracán Tomás e imponer el seny. Craso error. "La moral del Alcoyano es una broma comparada con la del Madrid. Si yo me enfrentara en mi campo al campeón de Liga y de Europa estaría insomne cuatro días", comentó Astruells, al que le sientan los trajes como a Ben Gazzara (actor refinado).

Carazo lanzó al aire una pregunta: "¿Pero de verdad hay algún madridista que no cambiaría su plantilla por la del Barcelona". "Nada, nada, el Madrid se lo come todo", contestó Roncero mientras succionaba una almeja a la marinera.

Y continuó: "Decís que el Barcelona es muy superior pero firmaríais un empate...". "Pues claro -apuntó Astruells-, porque sería magnífico salir del Bernabéu con cinco puntos de ventaja". "¡Miedo, mucho miedo!", gritó alguien.

Las partes sólo se pusieron de acuerdo en el peligro de Mourinho sobre todos los que le rodean y no visten de azul. "Si saca un empate en el Camp Nou es capaz de dejarse perder luego en Bremen para eliminar al Barça", advirtió Carazo. "¡Peña Mourinho ya!", espetó Tomás.

José Angel de la Casa (TVE), con su legendaria prudencia, aportó un dato para quien quiera desarrollar la teoría del cromatismo asesino: "Yo sólo digo que el Madrid ha ganado y goleado a todos los equipos azulgrana a los que se ha enfrentado durante esta temporada: Levante y Steaua".

Así discurría la tertulia, con fervor, cambiando de hilo, pero sin apartarse de la cuestión principal: el clásico. Puestos a analizar cómo capean las crisis ambos equipos, Pedrerol (Punto Radio) señaló que "la prensa protege más al Barça que al Madrid". "¡Eso sí que no lo consiento", replicó Carazo. Suya fue la definición del clásico: "Esto no es un partido amigos, es un Madrid-Barça".

Enrique Ortego (ABC) y Pepe Sámano (El País) llegaron a los postres procedentes de Londres. "El Chelsea le hizo una tela de araña al Barça en el mediocampo. Que tome nota Capello", dejó caer Ortego.

Fue entonces cuando alguien anunció que Tomás Guasch estaba al teléfono. "¡4-1, 4-1!", se le oía gritar. "¿Cómo que 4-1?, ¡Mejor 3-0 y Casillas virgen!", jaleó Roncero, muy excitado. Carazo meneó la cabeza: "Andrés, levántate que nos vamos...".

La conversación también pasó del forofeo más racial al sesudo análisis táctico, que también sabemos. Habló Ángel Rodríguez (Onda Cero). "El problema no es que jueguen Emerson y Diarra juntos, sino que jueguen siempre. Hay partidos, muchos de ellos en el Bernabéu, que exigen otras soluciones menos defensivas. Aunque en el clásico yo sí apostaría por ellos en el doble pivote". "¡Por favor, Emerson! Si tiene las rodillas como la firma de un loco...", comentó alguien cuya identidad protegeremos con la vida.

Carbajosa apuntó un cambio de tendencia en la filosofía del entrenador del Madrid: "Capello ha dejado de ser un poco Capello... Lo demuestra la titularidad de Robinho en Bucarest. Y no lo critico, al contrario, lo celebro".

Antonio Merino (El Periódico) planteó en forma de metáfora la que puede ser, en su opinión, la clave del encuentro. "Para el Barça, un partido sin Etoo es como una boda sin novia". "Y sobre el cambio de personalidad de Capello, creo que no se modificará hasta que el Bernabéu le pegue el cante, como hizo con López Caro".

Tal vez el viraje del timón no haya tenido mejor ejemplo que Iván Helguera, proscrito hace apenas unos días y ahora titular. Al respecto intervino Eva Turégano (Antena 3): "Será el fichaje de invierno, ahora mismo no hay otro defensa que sepa sacar el balón como lo hace él".

Pedro Pablo San Martín compartió la idea: "Creo que será el gran impacto del equipo. Es el central que estábamos esperando".

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"En partidos así es cuando tiene que salir Guti a escena", indicó un tertuliano. "¡Guti y los demás!", contraatacaron los gutistas: "¿Por qué no se habla del partido que hizo en Bucarest?". "Porque contra el Steaua juega hasta mi madre", respondió otro. Deliciosas exageraciones futboleras.

La conversación concluye después de varias horas y muchos platos con un desafío. Roncero se apostó una comida con Astruells y Carazo en la ciudad del perdedor, el próximo martes. Los tres piensan que comerán gratis.

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