El divorcio de Abramovich da morbo

La señora Abramovich, de nombre Irina, decidió que ya estaba bien. Cuando su marido, el magnate ruso y propietario del Chelsea, comenzó a salir en la prensa como supuesto amante de una joven de 23 años, la esposa decidió poner el asunto en manos de sus abogados. La prensa sensacionalista británica ha abundado en detalles sobre la supuesta separación, pero Abramovich ha refutado la noticia de su próximo divorcio y ha pedido a los periodistas que respeten su vida privada. "Nadie de mi familia ha presentado la solicitud de divorcio ni se ha dirigido a la firma jurídica Sears Tooth ni a otros abogados con este motivo", decía la declaración emitida ayer en Londres. El jurista Nicolas Mostin, entrevistado por The Times, no ha confirmado ni ha refutado estar trabajando en ello: "Nunca comento mis asuntos", dijo. Y la prensa amarilla británica no olvidará así como así que Irina Malandina podría hacerse con la mitad de la fortuna personal de Abramovich, cifrada en 18.000 millones de euros. Su fichaje más caro, sin duda.



