La dictadura comunista le hizo grande

La época dorada del Steaua coincidió con los 22 años en los que Nicolae Ceaucescu (1918-1989), ocupó el poder en Rumanía. Ceaucescu llegó a la presidencia del Consejo de Estado (el gobierno oficioso del país) en 1967 y ese mismo año el Steaua ganó la Liga tras seis sin hacerlo. Fue el principio de una relación fructífera para los azulgrana. En los años de la dictadura de Ceaucescu, el equipo del Ghencea ganó ocho Ligas y otras tantas Copas. Sólo le hizo un poco de sombra el Dinamo, equipo de los servicios secretos del estado, al frente de los cuales estaba la dictadora consorte, Elena. Steaua significa "estrella" en rumano. El club, fundado en 1947 por los militares, era el equipo del Ejército y el preferido del dictador. El mejor ejemplo de los favores recibidos lo protagonizó Gica Hagi. Ya estaba fichado por el Universidad de Craiova, pero el dictador decidió que jugaría en el Steaua. Incluso, cambió el calendario para que disputara un partido antes de la Supercopa europea del 86, requisito necesario para que Hagi pudiera estar en el partido de Mónaco. Otro escándalo ocurrió en la final de Copa del 88. El árbitro anuló un gol al Steaua, que se retiró del campo por orden política. El Ministerio del Interior prohibió a los periódicos publicar la crónica hasta que la Federación decidiera. Imaginen quién fue el campeón.



