Capello se bloquea

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Capello se bloquea

Capello se bloquea

jesús aguilera

Después de naufragar en Getafe, Fabio Capello siguen sin darse por aludido. Contra su obstinación se estrellan todos aquellos que le sugieren un cambio. Hasta Mijatovic tiene problemas en este sentido. Esto es lo que hay porque esto es lo que ha pedido el italiano.

Durante la gira por Estados Unidos, Fabio Capello aseguró a Ramón Calderón que si fichaba a Diarra no se perderían más de tres partidos en toda la temporada. Después de seis jornadas de Liga y dos de Champions, el Madrid ya ha sido derrotado dos veces. Es el último ejemplo de la pérdida de crédito del Proyecto Capello. Cumplidos los 50 días que solicitó como rodaje, el equipo hace un fútbol espantoso, es frágil en defensa, lento en ataque y tiene una plantilla claramente descompensada, plagada de delanteros (Van Nistelrooy, Ronaldo, Raúl, Cassano, Robinho y Reyes) y con un único futbolista organizador: Guti.

Esto es lo que hay porque esto es lo que pidió Capello. Fue el italiano quien propuso los refuerzos y quien aconsejó que el empeño en contratar a Kaká se dedicara a asegurar el fichaje de un futbolista completamente distinto, Diarra.

Independientemente del acierto o no del club a la hora de recurrir a un entrenador de 60 años conocido tanto por su eficacia como por su tacañería filosófica, desde el momento en que se le otorgaron plenos poderes, la responsabilidad le corresponde a Capello.

Testarudo. Y contra su obstinación no sólo se estrellan las críticas, sino también, últimamente, Pedja Mijatovic, su valedor. Todos los que le sugieren un cambio. Y lo peor no es que Capello se encastille, sino el aire de improvisación de muchas de sus decisiones.

Después del desastre de Lyon entendió por fin que Guti debía ser titular. Nos preguntamos qué tendrá que explotar ahora para que comprenda que Emerson es un lastre y un problema táctico, pues desplaza a Guti a una banda. Con Cassano mantiene una actitud equívoca y el jugador, recuperado en verano, ha perdido la confianza. Robinho, estrella con Brasil, se desespera, como Beckham. Con este panorama sólo hay una lectura que consuele: el palmarés de Capello, obra y milagros.