El Madrid sigue sin aparecer
El Getafe mereció la victoria y fue muy superior a un pésimo Real Madrid, que sufrió su primera derrota en la Liga, todavía no sabe lo que es ganar en el Coliseum y no disparó entre los tres palos en todo el partido.


El entrenador del Real Madrid, Fabio Capello, pidió 50 días de crédito para que se comenzara a ver a un equipo de su gusto, al Madrid que él quiere. Se acabó la tregua y si lo que se vio en Getafe es el resultado de ese plan es para ponerse a temblar. Todo lo contrario que el Getafe, un conjunto muy serio, ordenado en defensa, inteligente en el centro del campo y que sabe controlar los tiempos de los partidos. Nueva lección de Bernd Schuster.
El balón es el objeto a partir del que se construyen los grandes equipos, el que marca la diferencia entre los conjuntos que han hecho algo por este deporte, que lo han engrandecido y han despertado las ilusiones de miles de aficionados y esos otros equipos que entienden el fútbol como un ejercicio físico, en el que reina quien más suda y más corre. Este Getafe tan bien construido y que entrena de forma admirable Bernd Schuster pertenece al primer grupo. El Real Madrid dirigido por Capello, al segundo.
Para el técnico italiano lo primero es defender y el balón es un artefacto maligno, extraño y que atenta contra sus intereses. Capello quiere crecer desde la defensa y si se jugara sin una pelota probablemente sería feliz. Sólo así se puede entender que la pareja de mediocentros del Madrid la volvieran a formar Emerson y Diarra, mientras que Guti, el único centrocampista en esta plantilla con capacidad para crear fútbol, comenzara el choque contra el Getafe desterrado en la banda izquierda.
Como es inteligente, Guti no tardó en ver que desde esa posición apenas podía aportar nada. Se fue al centro y desde ahí intentó crear, aunque para ello se estorbara con Emerson. Porque es Emerson quien entorpece el trabajo de Guti y no Guti el de Emerson, que continúa perdido y es una sombra del sensacional futbolista que un día fue. Pero cuando Guti, que tampoco tuvo su mejor día, lograba recibir el balón y levantaba la cabeza se encontraba con un bosque de estatuas. Porque eso fueron Van Nistelrooy y Cassano, a los que controlaron a la perfección Belenguer y Alexis; y Beckham, que volvió a justificar con creces su suplencia y acabó sustituido por Robinho. El brasileño deslumbra con Brasil, pero en los pocos minutos que le concede Capello actúa muy acelerado. Se equivoca al querer demostrar muchas cosas en poco tiempo.
La presión ordenada de forma tan inteligente por Schuster ahogó al Real Madrid, que se fue al descanso sin crear una sola ocasión de gol, sin tirar a la portería defendida por Abbondanzieri. Las pocas acciones de interés las protagonizó el Getafe, que tampoco inquietó a Casillas. Esa fue la única noticia positiva que recibió el madridismo, que se frotaba los ojos al ver una defensa formada por Mejía en el lateral derecho, Roberto Carlos en el izquierdo y Raúl Bravo y Helguera como centrales. Las lesiones y sanciones casi no dejaban otra alternativa, pero no fue la zaga lo peor del equipo. Pese a los habituales despistes de Roberto Carlos, la falta de pericia de Mejía en el lateral o el empecinamiento de Raúl Bravo en complicarse la vida, el Getafe se fue al descanso sin lograr superar a Casillas y a Helguera, que regresó de su destierro para solucionar los problemas que creaban sus compañeros y pasar con nota este difícil examen. Acabó lesionado y jugando como accidental delantero centro.
Cambios
Tan mal lo debió ver Capello, que en el descanso se atrevió a rectificar y dejó en los vestuarios a Diarra, que completó sus peores minutos como jugador del Madrid, y a Cassano, que pasó inadvertido, para dar entrada a Raúl y Ronaldo. El dibujó varió y se vio a un Madrid más coherente, con algo más de movilidad, lo que no era complicado, y el Getafe pareció un poco desconcertado. Guti asumió de forma clara el mando, escoltado por Emerson; Raúl apareció por la izquierda y Ronaldo acompañó a Van Nistelrooy en ataque.
Sin embargo, esta nueva propuesta táctica no terminó de mejorar el panorama para el Madrid y el Getafe, sostenido en el centro del campo por la magnífica pareja que forman los inteligentes Celestini y Casquero, no tardó en descubrir el antídoto y atajó de raíz cualquier intento de reacción madridista. Apenas se vieron pases interiores, las bandas casi ni existieron, el ataque fue un despropósito y la defensa comenzó a dudar más de lo normal. De esas dudas se aprovechó Pachón, que obligó a Casillas a emplearse a fondo para despejar a córner. En el saque de esquina Alexis, uno de los centrales con más futuro del fútbol español y con un presente ya brillante, le ganó la posición a Raúl Bravo y cabeceó a gol.
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A partir de ahí creció el Getafe, que pudo ampliar su ventaja con un tiro al palo de Alberto, y se acabó el Madrid, que terminó convertido en una caricatura de equipo y sin disparar a portería en los 90 minutos. Algo inconcebible para un equipo como el Madrid y que obliga a una profundísima reflexión.
La lesión de Helguera llevó a Emerson hasta el centro de la defensa; Raúl acompañó a Guti y Helguera, que no puede tener más mala suerte, finalizó como delantero centro. El que no finalizó el choque fue Ronaldo, que se ganó la expulsión por protestar una decisión del árbitro cuando ya tenía una amarilla. No jugará contra el Barcelona.



