Toño

"No cambiaría nada de lo que he vivido aquí "

Al capitán le gusta recordar su pasado. Fueron trece años de ascensos, descensos, encierros... AS fue testigo de las confesiones nostálgicas de un mito blanquiazul.

Toño
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Empecemos por el final. ¿Fue muy duro el día después de colgar las botas?

Fue muy triste porque llevaba mucho tiempo jugando en el mismo club. Es un día familiar, en el que tus seres más queridos están contigo, se añora el tiempo pasado, pero es una etapa en el futbolista. Desgraciadamente llega un momento en el que tienes que dejarlo, pero lo bonito de todo esto es que sigues vinculado al deporte, al club, al fútbol y eso es para mí lo más grande.

Hemos hablado del retiro pero, ¿recuerda su primer partido en el Tenerife?

Creo que fue con José Ramón Fuertes, pero no sé si fue contra la Cultural Leonesa fuera de casa. Ganamos 1-3.

¿Cree que Ricardo, Omar, Juan Ramón o cualquier canterano que entrena con el primer equipo está viviendo lo mismo que usted en aquella época?

Sí y además, los ves a ellos y recuerdas un poco. Yo he tenido altibajos, he tenido momentos muy buenos, he tenido que salir, volver al filial y creo que hay que ser maduro, a pesar de la edad.

Si bien con Fuertes debutó, fue Dragoljub Milosevic quien le dio la continuidad necesaria.

Era la quinta famosa con José Ramón, Diego, José Antonio, Celestino, Jorge, Andrés Torres, Luis El Perla. Creo que ese fue el año del asentamiento, disfruté de muchos minutos y aparte maduras como jugador en el primer equipo.

De todos los malos momentos que pasó, ¿el famoso encierro fue quizás el peor?

Desgraciadamente viví dos, aunque uno de ellos lo sufrí poco. El primero lo encuentro más en la lejanía porque estaba en el filial aunque entrenaba con el primer equipo, pero el segundo estuve más de lleno. Recuerdo que teníamos concertados comidas con un restaurante y por la noche era estar metidos en la caseta en una convivencia que a veces se hacía complicada.

¿Qué era lo que pedían?

Pagos de sueldos y fichas de otros jugadores. Yo no tenía, pero había que ser solidarios. Hay una anécdota bonita y es que a veces le tocaba hacer la comida a las madres y venían con los calderos al estadio. Eran momentos malos, aunque ahora se recuerda bien. Además se hizo compañerismo y amistad como Rubén Cano, Chalo, Manolo el Paleta y muchísimos más.

Al final hubo solución.

Afortunadamente, tras 18 días hubo solución. En esa época estaba Pepe López y se fue pagando de a poco, pero eran etapas muy duras, el club no estaba solvente económicamente y las soluciones no eran inmediatas. La gente estaba con nosotros, pero se hacía duro entrenar y luego no ir para tu casa.

No todo son malos recuerdos. Vivió tres ascensos con el Tenerife en 1983, 1987 y 1989.

El del 83 fue con Fuertes y jugué once partidos. En ese tiempo estuve haciendo la mili y no disfruté mucho del ascenso, pero el tiempo que transcurrió en ese año fue muy bonito. Cuando se hace un buen grupo en el que todos son parte, no sólo los que juegan sino los 25 o 28, es fundamental para lograr el ascenso.

¿Cuál fue el técnico que más le marcó?

El de Benito Joanet porque pasamos muchos problemas.

Un Benito Joanet con el que no tenía buen feeling...

No fue para tanto. Yo tuve con él un problema y fue que en el partido del Castilla, él tenía la duda entre David y yo. Él solía dar la charla justo después de comer y entonces en ese momento, se me acercó y me dijo que si quería me daba o un puñetazo o un abrazo, pero ese partido no lo iba a jugar y durante toda la semana estuve trabajando yo. Es muy respetable, pero en ese momento me sentí fatal, me eché a llorar porque me sentía muy mal. Estuve en el banquillo y en el transcurso del partido Benito optó por meterme y en una jugada de Belza que saca largo, la peina Rommel y yo según venía le pego y marco el gol. Lo primero que hice fue ir a abrazar al míster porque me salió del alma.

Por fin llegan los buenos tiempos con el Tenerife en Primera.

Fue un año inolvidable, pero jugamos la promoción de descenso con el Depor. Empatamos en casa 0-0 y nos quedaba ir a jugar a Coruña. Estaba Azkargorta en el banquillo, un psicólogo como entrenador, y me preguntó que se podía hacer. Yo le respondí que lo mejor sería dar uno o dos días libres y él me dijo que había pensado en darnos más y al final nos dio una semana y prefirió que nos fuéramos de la isla. Yo me fui con Chalo y Eduardo a Fuerteventura. Regresamos a los entrenamientos y con un gol de Eduardo a centro del Chapi Ferrer ganamos por 0-1.

¿Siempre jugó como lateral derecho?

No. Con Benito me faltó jugar de portero. Jugué de lateral derecho, de lateral izquierdo, en los dos puestos de central, por delante, a la derecha. Es más, una vez en Huelva me saca del banquillo y me dice: "vas a jugar de delantero. Ponte a molestar a los dos centrales para que no saquen la pelota". Luego en Primera empecé de lateral, después pasé al centro y con Valdano acabé de lateral conformando una gran defensa con Caqui o Bergés en la izquierda, Mata y César.

¿Qué tal es Valdano?

Es un amigo cuando tenía que serlo, un buen psicólogo, filósofo de cara a la prensa, pero con nosotros tanto él como Ángel Cappa te hacían subir un poco más el peldaño como jugador. Valdano sabía captar donde estaban las limitaciones de cada uno y tratar de superarlo. Era mucho trabajo, sobre todo mental. No importaba quien estaba enfrente, éramos once contra once.

Habrá contado más de una vez la famosa historia de los maletines. ¿Se sabrá alguna vez la verdad?

Algún día lo escribiré en el libro de mis memorias En el mundo del fútbol cualquier equipo te ofrece dinero por ganar y todo lo que sea por ganar será bienvenido, ahora, no acepto un duro por perder. Aquella vez era el Real Madrid, se jugaba la Liga y se le dio mayor repercusión.

No podemos olvidarnos de la histórica clasificación para la Copa de la UEFA.

Lo conseguimos en el último partido de Liga ante el Madrid y teníamos que ganar y fue una tarde bonita en la que sabíamos que teníamos esa posibilidad y una vez que se consiguió lo celebramos en el Hotel Mencey y en el campo.

Ha jugado 328 partidos en el Tenerife y será difícil elegir alguno en especial...

Hay muchos momentos bonitos, pero el más fue el partido del ascenso porque lo disfrutas en casa y con tu gente, incluso el del ascenso en Segunda B con Martín Marrero también porque la gente disfrutó o el que nos permitió jugar la UEFA el año siguiente.

Dijo que pertenece a un "pasado inolvidable". Una época que será difícil de igualar...

Ojalá tengan algunos la oportunidad que tuve yo de jugar al fútbol con tantos obstáculos, pero con constancia. He vivido la etapa mala y la buena y no cambio ninguna porque siempre se aprende.

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En Granada, punto y final.

En Granada me fue muy bien porque tenía la experiencia del Tenerife y el presidente quería que encaminara el vestuario con un proyecto bonito que al final no se logró que era el ascenso. Tuve muy buena relación, vieron a Toño como persona y si no llega a ser porque me quería venir para aquí para sacar el título de entrenador, me habrían dado trabajo allí.

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