Aburrimiento de Selección
Aburrimiento de selección
No se lleva esta selección. No interesa. Resulta anodina. No genera expectación. Lo notamos en As.com. Nada importan las noticias del combinado nacional. El usuario, el aficionado a los deportes, prefiere conocer los detalles del extraordinario debut de Jorge Garbajosa con los Raptors de Toronto, empaparse de todo lo que rodea a la última carrera de Fórmula 1, saber si Alonso llevará éste o aquel motor, disfrutar con las victorias de Rafa Nadal y opinar sobre las posibles rotaciones de Fabio Capello. En fin, buen rollo, asuntos de interés, alegría y felicidad, justo lo contrario de lo que ahora ofrece el combinado nacional de fútbol.
En estos días, la selección española de fútbol resulta aburrida, no despierta interés y la afición ha comenzado a darle la espalda. ¿Qué esperábamos? Si sólo nos llegan malas noticias, dimisiones de ida y vuelta de un entrenador en la cuerda floja, cuestionado por todos, la desilusión de un grupo despistado y dividido que no sabe hacia donde se dirige y los vaivenes de una Federación obsoleta que no parece dispuesta a modernizar y sanear sus estructuras; Para qué, con lo bien que van así
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Han influido los malos resultados, si, es verdad, pero no sólo eso. Basta con ver los entrenamientos, los desplazamientos y las ruedas de prensa; la cara de Luis, la pose de los jugadores, el ambiente tenso, las caras largas. Basta con mirar para descubrir que el grupo no juega precisamente a la "Pocha" en sus ratos libres, que no canta canciones ni bromea y que carece por completo de complicidad, de compromiso y de ilusión. Y basta con mirar para darse cuenta de que la cosa no fluye, que está atascada, y que empieza a oler mal.
Aún nos queda el reciente recuerdo del enorme triunfo del baloncesto español en Japón y los buenos resultados que cada fin de semana consiguen nuestros deportistas, tanto en equipo, como a nivel individual. En fútbol, mientras tanto, no ganamos para disgustos; ayer la selección Sub.-21 se quedó fuera del Campeonato de Europa (Tercero consecutivo al que faltamos) y de los Juegos Olímpicos de Pekín. Pero no pasa nada, porque en la Federación, como en la novela de Aldous Huxley, "Un Mundo feliz", son permanentemente felices.



