Ernesto Valverde

"Debemos tener más espíritu de equipo"

El fin de semana sirvió al 'Txingurri' de tregua liguera, sobre todo después de unos días de zozobra dialéctica. Por eso, convenía sentarse con él y analizar la situación.

Ernesto Valverde.
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
Actualizado a

¿El parón liguero supone una alegría para usted?

No. ¡A mí me gusta el fútbol!

¿Y está disfrutando?

Tanto como eso

¿Es imposible la estabilidad deportiva en el Espanyol?

¿Les extraña? Por aquí han pasado muchos entrenadores, muchos directores deportivos, incluso varios directores generales. El Espanyol no ha sido un club estable. Lo que no puedo hacer es pensar que esto se repetirá. Soy responsable de lo que pase en el campo y, bueno, de lo que se trata ahí es de ganar. Y no hemos ganado porque no hemos jugado bien.

¿El problema del Espanyol es su vestuario?

En todas partes cuecen habas. Este asunto ha sido recurrente. Desde que llegué se ha hablado del vestuario y, bueno, ese recinto es de los jugadores; lo que yo digo es que debemos tener más espíritu de equipo. La obligación de conseguirlo es mía, desde luego. Por lo demás, este vestuario es como todos: el que no juega quiere jugar, el que juega quiere ser indiscutible y el indiscutible quiere hacer la táctica. Eso, aquí y en el Leverkusen.

¡Menudo ejemplo!

¡Ja, ja! El pasado no cuenta; luchemos por ganar el futuro.

Últimamente se oyeron según qué declaraciones...

Para mí, asunto liquidado. Pero lo peor que puede hacerse es elevar a categoría pública los asuntos internos.

¿Usted decidió que Pochettino no valía para el equipo?

Por puro criterio deportivo.

¿Sólo por eso?

No le conozco personalmente, decidí futbolísticamente.

¿El cambio ideal es Lacruz?

Depende del dinero que tengas para gastar. Mari es un buen futbolista, un jugador que hace grupo, con el que se puede contar. Y un blanco fácil.

Si juega bien, el pueblo lo sacará en hombros.

Ya. Pero insisto en lo económico. ¡No podemos ir a por Río Ferdinand, el central del United! Hay que saber dónde estamos, y Lacruz venía libre y lo conozco bien. Yo sé lo que es esto: en julio no gastamos porque estamos justos de dinero, en agosto lo mismo pero hay que ganarle al Barça, al Madrid y a todo lo que venga.

¿Si no hay dinero, cómo se lanzaron a por Sergio?

Se equivocan de ventanilla.

¡Hombre!

No, miren, Sergio es un futbolista interesantísimo que no se fichó porque el club no llegó a las cifras que manejaba el Deportivo. No soy yo quien valora hasta dónde puede llegar el club y cuando se planta.

¿Por qué Tamudo es suplente? La gente no acabó de entenderlo el día de Osasuna.

¿Y qué puedo hacer? Tamudo es quizá el mejor delantero de la moderna historia del Espanyol. Habrá días que jugará de entrada y otros no. Que un futbolista juegue más o menos depende de él más que de mí.

¿Se ha roto el embrujo De la Peña-Tamudo-Luis García, el eje de la pasada temporada?

En la Copa, el equipo estuvo impecable, pues fue campeón. En la Liga se salvó en el último minuto. Es una experiencia que no debemos olvidar. Yo vivo al día, es lo que manda mi oficio, y respetando lo anterior, el momento actual es el que vale. De la Peña, Tamudo y Luis García deben ser gente importante en este equipo, por supuesto que sí. Como otros, ¿eh?

Por ejemplo, Jónatas.

Necesitábamos un jugador de estas características en la media. Está jugando bien, pero ante Osasuna anduvo perdido y decidí cambiarlo. Debe ser un buen jugador de entre líneas, que sigue en el proceso de adaptación a su nueva vida. No es un llegador, pero aportará cosas cerca del área.

La falta de gol le preocupa.

Mucho.

Por eso cambia y cambia.

Me parece normal cambiar si las cosas no van bien; al revés sería raro. La preocupación, más que el gol, es que el equipo cree ocasiones y lo hace menos de lo que debiera.

¿Qué hay de problema mental en todo esto?

Creo que debemos trabajar más y, sobre todo, no pensar que somos más de lo que somos, eso es tan peligroso como caer en el desánimo y pensar que no valemos nada. La receta es correr tanto como los demás y jugar mejor.

La madre del cordero.

La realidad. Si un equipo trabaja en serio, sale adelante. El fútbol está montado de manera que todo se centra en el entrenador: si el equipo va bien, su figura se reafirma; si va mal, el deterioro es imparable.

Otrosí: ¿usted cuenta con Jonathan Soriano?

Es bueno en los últimos metros y sí, va a jugar este año. Dijimos no a una cesión en agosto porque pudimos perder un delantero y puesto que se quedó, seguro que participa.

¿Y Chica?

Jugará en Primera este año. Tiene un espíritu enorme.

Nos sorprendió oír que Sergio Sánchez sufre jugando precisamente de lateral diestro.

Y a mí. ¡Un chico que hace cuatro días estaba en el B dicen que sufre! Lo normal es que salga, corra y cuando no pueda más que pida el cambio. De lateral saca muy bien la pelota, le falta quizá un poco más de impulso y apretar. Pero, claro, abre el periódico y lee que no puede jugar de lateral y ya tenemos la excusa. ¡No demos excusas a los futbolistas!

¿Peixoto va a acabar siendo el gran fichaje de invierno?

Confío en verlo jugar mucho antes. En Terrassa apuntó buenas cosas. Su problema es que ya no tenemos fechas para irlo incorporando, debe hacerlo en competición. Y cómo está el patio...

El gran problema fue perder con el Nàstic, ¿verdad?

Cierto. La Liga tiene ocho equipos que por lo invertido estarán arriba. El resto, a pelear. Si hubiésemos ganado al Nàstic la historia sería otra.

Usted llegó diciendo que creía en un Espanyol que jugara bien. ¿Qué piensa ahora?

Lo mismo. Para mí, jugar bien es no cometer errores en defensa y tener solidez y ambición para llegar arriba.

El domingo, el Villarreal.

Es un rival complicado pues tiene gente que te mete atrás y que vía Riquelme y Forlán sale rapidísimo. Tenemos una semana por delante para insistir en la necesidad de ser mejores... y lo haremos.

¿Teme por su cabeza en caso de derrota en La Plana?

No temo, el mío es un trabajo de extremos.

Extremo como usted no hay.

Aquel fútbol no tiene nada que ver con el de ahora; éste es más rápido y fuerte. Antes teníamos un puntito amateur que ya no existe; para lo bueno y para lo malo. En lo bueno estaba una fuerza interna que impregnaba al equipo. No me refiero a irnos a tomar copas todos juntos, pero sí a una solidaridad que daba eso, fuerza.

Solidaridad, la de Osasuna de su amigo Ziganda.

Ese espíritu le da muchos puntos al cabo del año. Es un ejemplo a seguir por su compromiso. Cuando hablo de que debemos tener más espíritu de equipo me refiero a eso.

Volviendo al ayer para cerrar. ¿Cuánto pagaría usted por un Lauridsen de 20 años?

Y por Orejuela, por Golobart ¡Ah, John! Recuerdo el día que llegó. Maguregui nos mandó hacer carrera contínua y salí detrás de él. Me dije: ¡este chico cojea! Y era verdad, pues tenían un problema en la cadera. ¡Pero cómo jugaba! Era lo que se dice un director de orquesta.

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Suerte, míster.

Gracias.

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