Segunda | Sporting

"Es un orgullo estar con Quini en la lista de partidos jugados"

Sastre alcanzó el sábado los 200

<b>PADRAZO. </b>Sastre, ayer con su hijo Joan en el muro de San Lorenzo.
Manuel Rosety
Redacción de AS
Actualizado a

El lateral rojiblanco Rafel Sastre celebró su partido 200 de rojiblanco "con una victoria, que era lo que importaba". El mallorquín indicó que "antes del partido le daba vueltas, porque quería que me salieran bien las cosas y estaba muy ilusionado, para poder recordar este encuentro de una forma agradable, pero cuando empezó no volví a pensar en ello, porque estaba más pendiente de ganar".

Sastre celebró su partido 200 paseando con su mujer, que prefiere mantenerse al margen de la actividad futbolística de su marido, y su hijo Joan, por el muro de San Lorenzo, en una mañana espléndida y soleada, mientras analiza la lista de los 39 jugadores que superaron este listón. El jugador balear expuso que "me veo un poco extraño entre los Quini, Ferrero, Joaquín y otros tantos más que estuvieron en la mejor época del club, mientras que la de ahora no es muy boyante", pero se siente "orgulloso, porque quizás ahora se valora más el trabajo de estos años". Según añadió, "estar en una lista con Quini, con lo que significa para el Sporting y para el fútbol español, me llena de orgullo".

En un balance de su trayectoria rojiblanca, el defensa mallorquín comentó que "hubo de todo, pero más bueno que malo, que será el motivo por el que llegue a jugar 200 partidos". Asimismo, apuntó que le respetaron "las lesiones y los entrenadores confiaron en mí", lo que también le estimula para "seguir manteniendo una media de más de 35 partidos por temporada". En los 200 encuentros disputados, con un total de 16.931 minutos, sólo en siete no fue titular y nunca fue expulsado con roja directa.

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"En este equipo me veo viejo"

Rafel Sastre comentó que "con los chavales que tiene el equipo, los veteranos nos vemos viejos". El mallorquín señaló que "tengo a mi lado a Sergio y a De Lucas, que tienen 20 años y a nuestro lado son niños, pero intentamos apoyarlos en todo, a base de nuestra experiencia". El defensa balear es un ejemplo de profesionalidad para el vestuario, ya que apenas se pierde un entrenamiento, por su gran capacidad para soportar el dolor. Incluso jugó en dos ocasiones con la nariz rota. Sastre recuerda que "algo así sólo te duele cuando te dan, pero yo tuve la fortuna de que cuando jugué así no me dieron ni balonazos, ni codazos ni nada".

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