¡Menudo respiro del Cádiz!
El gol de Óscar de Paula pone fin a la mala racha cadista


El fútbol es tan caprichoso que el encuentro en el que el Hércules desarrolló su mejor partido puede dejar a Bordalás pendiendo de un hilo, después de cuatro derrotas consecutivas en Liga. El duelo a muerte entre los dos técnicos lo ganó Oli, que se llevó los tres puntos en su zurrón, pero el equipo alicantino hizo méritos para, como mínimo, conseguir la igualada. El técnico blanquiazul lo intentó todo esta vez: tres delanteros, cambio de Farinós en la primera mitad, luego cuatro arietes... Pero ayer fue Oli el más listo y con un fútbol rácano pero cargado de músculo y choque, en el centro del campo salieron vitoreados por el centenar de seguidores que viajaron desde Cádiz,
La cara más cruel del fútbol se cebó ayer con el Hércules. Quizás fueron los mejores primeros 45 minutos de los blanquiazules, en casa, esta temporada. Buena presión, desbordes por banda de Kike Mateo y Juanlu, remates de Moisés... Pero el balón no entraba, en parte por un Armando genial, y fue De Paula el que, en la única aproximación a la meta de Aragoneses, abrió el marcador.
Bordalás se encomendó ayer a sus dos artilleros de la pasada campaña: Moisés y Kike Mateo. Y la apuesta parecía buena ya que entre los dos remataron hasta cuatro veces, a puerta, con peligro. Armando se agrandaba ante los francotiradores herculanos y Oli se desgallitaba en su banda, sabedor de que le iba la vida en ello. Se notaba que los gaditanos no están en su mejor momento pero con un poco de orden, dos centrales que achicaron agua por doquier y una contra, eso sí, de libro, se llevaron el gato al agua. El gol del Cádiz fue de los que se enseñan en los cursos de entrenadores: Contraataque en superioridad, apertura a banda a Sesma, que atrajo a los centrales, y pase de la muerte al killer De Paula, que sólo tuvo que empujar a la red.
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Bordalás reaccionó rápido y quitó del campo a un desacertado Farinós, antes de irse a los vestuarios. Se la jugaba con otro hombre de ataque, y el dibujo paso a ser un 4-2-4 cuando tenían el balón. Se arriesgaba a que, en otra contra, el Cádiz acabara con el partido pero no quedaba otra. Como por pura mimesis, Oli mandó a calentar a Bezares. La partida de ajedrez había comenzado.
Y continuó tras el descanso. El blanquiazul juntó a Piti con Moisés y el Hércules empezó a jugar más directo. Pero ahora era Oli el que tenía las cartas ganadoras y en el descanso, adoctrinó bien a sus hombres sobre lo que debían hacer: concentración, achique y búsqueda de un contraataque letal. Éste no llegó y el Hércules tuvo opciones hasta el final. Turiel y Montenegro la tuvieron de cabeza, sobre todo cuando el Cádiz se quedó con diez, al expulsarle a Fleurquin. Oli salva al cabeza, Bordalás también, de momento.



