Marcelino

"Puede que los entrenadores ayudemos más a perder que a ganar"

Marcelino García Toral (Careñes, Asturias, 1965) es el entrenador del Recreativo, revelación de lo que va de Liga. Diez puntos en cinco jornadas y un buen juego le avalan.

<b>Javi Guerrero.</b> "El último día hábil fichamos cinco jugadores; tarde pero acertamos"
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¿Hay que hablarle ya de usted?

¡Nada, nada de eso! Yo soy un asturianín de familia humilde y trayectoria humilde. Siempre seré Marcelino.

Pero buen ojo sí tiene.

La vista para el que la trabaja, ¡ja, ja! ¿Por qué lo dice?

El equipo que le ganó al Betis tenía seis titulares nuevos respecto al de la pasada temporada. Un equipo de Segunda no vale para Primera, ¿eh?

Creo que no. Cuando acabó la pasada temporada dimos diez bajas y se abrió un debate sobre ello. Perdimos a Valencia, que volvió a Villarreal, a Toño que es hoy el portero del Racing, a Mateo que es navarro y quiso volver cerca de casa y se fue al Alavés... Apostamos por la base del ascenso y nos pusimos manos a la obra de reforzar el equipo. El último día hábil fichamos cinco jugadores: Juanma, del Levante, que está recuperándose de una lesi Beto, del Girondins; Pablo Amo y Javi Guerrero, del Depor, y Sinama Pongolle, del Liverpool.

¿Con qué criterio?

Gente con ilusión, no importaba que tuviera una gran experiencia en la elite, pero que sí quisiera abrirse camino dentro de las posibilidades económicas del club. Que comprenderá no son muy grandes. ¡Ah! Y que fueran buena gente.

Antes trajeron a Laquait, portero del Charleroi. ¡Con lo lejos que está Huelva y lo que dominan las ligas europeas!

¡Ja, ja! Hay que espabilarse y si se trabaja, me refiero a la secretaría técnica, no hay distancias hoy día. No me voy a poner medallas por ah ese trabajo de captación tiene nombre y apellido: Óscar Arias, el director técnico, y su equipo. Yo, bastante tenía con trabajar por el ascenso. Arias es de aquí y aunque dio muchas vueltas como futbolista, pues jugó en el Sporting, Alavés, Compostela, Lleida y el propio Recre, sabe lo que necesitamos. Fichó bien y se nos escaparon futbolistas que casi teníamos atados. El argentino Talamanti, de River, que se fue a Italia, por ejemplo. Y al griego Amanatidis, que metió quince goles el año pasado y se decidió por el Eintracht. El día del Mallorca, la primera jornada, estábamos tan en precario que tuve en el banquillo a tres chicos del filial, que juega en la preferente andaluza.

Más hombres que nombres.

Exacto. Nosotros no podemos equivocarnos. Ni en el despacho ni en el campo. El Barça o el Madrid pueden ganar jugando al cincuenta por ciento; si nosotros bajamos del doscientos al ochenta adiós. Hasta el 21 de julio trabajé con dieciséis jugadores, dos de ellos transferibles. Ahora somos 23. Miro a mi alrededor y no me lo creo... Estoy contentísimo, claro. El grado de implicación de los futbolistas es enorme.

Y no hay permanencia sin ello.

Claro. Pero no hemos hecho nada, ¿eh?

Tanto como nada... ¿No cree que el Atlético, su próximo rival, no está alertado? Tienen diez puntos, como ustedes...

Ya. Pero ellos están a otro nivel. Nosotros hemos recorrido la cuarta parte de lo que necesitamos a nivel de puntos, sólo eso. Hace dos años, el Levante salió que parecía iba a jugar la UEFA y acabó bajando. Los equipos como el nuestro necesitan mantener una intensidad o estamos muertos. Nuestra presentación en Madrid no es una reválida; es una final y nos quedan 33.

¿Quién es el crack del Recre?

El equipo.

Ya.

Otra cosa es que sí es verdad que tenemos futbolistas interesantes. Pero el crack es el equipo, el trabajo. Defender bien y atacar mejor, en cuanto podamos.

Y todo esto sin Uche.

Estará en el Calderón o al partido siguiente. En agosto se operó del pubis, la osteopatía dichosa. Será un buen refuerzo.

¿Y Sinama Pongolle?

Lo mejor de él es lo rápido que se ha integrado.

¿Más que sus goles?

Son consecuencia de ello. Este chico triunfó en un Mundial Sub-17, con la selección francesa, y lo fichó el Liverpool. El año pasado lo acabó cedido en Inglaterra y éste no dudó en plantarse en Huelva. Tiene carácter.

¿Cómo fue su cesión, es usted amigo de Rafa Benítez?

No, lo conocí por nuestro interés en el chaval. Descubrí una persona muy accesible, muy maja. Iba de paseo con sus hijas cuando conecté con él por teléfono y charlamos mucho rato. Benítez es una de mis referencias.

¿Hay más?

Cuando juegas te fijas en cómo trabajan tus entrenadores y distingues lo que debes hacer el día que toque a ti mandar y lo que no debes hacer nunca. Otro referente es Lotina. Sus equipos siempre tienen conceptos claros que intentan aplicar al juego. Antes fui de Sacchi, su Milán fue la perfección del fútbol. Y el Barça de Cruyff. Y el Madrid de la Quinta...

¿Pagaría por ver jugar a este Madrid o buscaría que lo invitaran?

El Madrid busca reforzar los puntos débiles de antes, de modo que pueda ser más competitivo. Busca más el resultado que el juego ahora. Pero si un equipo sabe a lo que juega y es fiel a ello, siempre será respetable.

Pero puestos a elegir, y puesto que lo citó usted, nos quedamos con el Madrid de la Quinta.

Coincidí con ellos como jugador y sí, fue un equipo magnífico. También la Real de Toshack tuvo dos años extraordinarios. Uno de los grandes recuerdos de mi vida es haber jugado contra ellos, poquito, pues estuve sólo cuatro años en Primera con el Sporting, entre 1985 y 1990, pero muy intensos. Mi pena es que elegí mal.

¿Y eso?

En dos años pasé de Primera a Segunda B. Quizá por eso me retiré con sólo 29 años. Sucedió que dejé el Sporting y tuve dos ofertas de Segunda División, una del Burgos y otra del Racing. Me decidí por estos porque era un candidato al ascenso y para estar más cerca de casa pese a que el Burgos me daba más dinero. El asunto acabó en que ascendió el Burgos y el Racing se fue a Segunda B...

¿Qué le dejó el Sporting?

Vi cumplida mi ilusión de chaval, que era jugar en el gran equipo de los Quini, Ferrero, Maceda, Morán, que salió casi campeón. ¡El Molinón era un espectáculo cada quince días! Para un chaval como yo, jugar con Quini era lo máximo.

¿Y tiene arreglo lo de ahora?

Creo, espero y deseo que sí. ¡Es el club de mi vida! Pasé once años allí como futbolista, desde la cantera a lo más alto, otros cinco los viví como parte del cuerpo técnico, dos de ellos al frente del primer equipo. Ahí sufrí el mayor disgusto de mi vida, aquel ascenso que se nos escapó al final. Fueron momentos horribles, se nos escapaba la vida y no podíamos hacer nada por evitarlo... Ahora está en fase concursal, ojalá todo salga bien y llegue un cambio de tendencia por su bien y por el del fútbol asturiano, que pasó de tener dos equipos en Primera y otro en Segunda a otro con un equipo en Segunda con dificultades y el resto en Segunda B, menudo pozo. Como he pasado por todas esas categorías me conozco los problemas.

Entre los técnicos de Primera, pocos han catado como usted ese otro fútbol.

Por eso hablo de humildad, de dedicación, de ser siempre coherente. Tanto yo como el equipo. Ojalá tenga el mejor futuro posible, pero no me puedo quejar. De momento no he hecho nada.

¿En serio le parece poco?

Estamos en la pelea. Tratando de hacer las cosas bien, de jugar bien al fútbol, de responder a la ilusión de la gente de Huelva. Aquí, el Recre es un referente social y sabemos lo que representa su camiseta para los onubenses. Hemos hecho un equipo y vamos a trabajarlo todos juntos. Yo se lo que debe de hacer un entrenador...

Ganar, claro.

Más que eso: convencer a los jugadores de lo que transmite. Si no lo consigue sólo tiene que hacer una cosa, la maleta.

Interesante.

A los entrenadores nos hacen buenos o malos los futbolistas; no conozco un entrenador bueno con futbolistas malos. ¡El entrenador no gana partidos!

¿Y los pierde?

Puede que sí, puede que ayudemos más a perder que a ganar, no lo tengo claro del todo. Todos buscamos lo mejor, el fin último que es el triunfo, pero no siempre acertamos.

Me da que tiene muy desmitificada la figura del entrenador milagro.

¡Del todo! El fútbol es de los futbolistas. El entrenador, a sacar rendimiento de lo que tiene.

¿Querría ver usted a Rijkaard en el Recre?

Al final, el tiempo, el trabajo, los conocimientos, todo eso te pone en tu sitio. Sí Rijkaard está en el Barça es porque vale para ello. No sé qué haría o dejaría de hacer en Huelva. Ni qué haría yo en el Barça. Lo que es bueno para un lugar puede serlo en otro... o no tanto. De todas formas, tampoco creo en la magia de un señor. Yo no sería nada sin Uría e Ismael, éste preparador físico y aquél, el llamado segundo entrenador. Muchas veces hablamos sobre el arranque del equipo y coincidimos en una cosa: esto era impensable.

Muy a gusto.

Viajé mil kilómetros desde Asturias y estoy encantado, claro. Primero fue el ascenso; ahora es esta aventura...

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Que acabe bien.

Muchas gracias.

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