Una batalla de muchos años
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Esta vez será en el Nou Camp, pero hace 76 años fue en Montjuic. Euskadi y Cataluña van de un lado a otro de la ciudad en busca de su perseguida oficialidad. Es una batalla de muchos años. En la década de los treinta, cuando el fútbol era diferente, la tricolor se presentó en la colina y se llevó el partido con un gol del siempre pícaro Gorostiza. Ese equipo fue la base del que años más tarde, en el exilio que acarreó la Guerra Civil, se proclamó campeón de la Liga de México con 13 triunfos, 3 empates y una derrota. Ninguno de aquellos protagonistas verá el partido del domingo. Seguro que entonces, cuando visitaron Montjuic por vez primera o cuando después jugaron al fútbol (que era lo suyo) en los campos mexicanos, ni se imaginaban que un día después del trascendental Suecia-España, vascos y catalanes volverían a verse las caras en otro amistoso con mensaje.
La fiesta, que lo será, pierde a los exponentes de las dos selecciones. Xabi Alonso, Xavi y Puyol, que siempre han estado cuando les han llamado, tienen una guerra de verdad en tierras suecas. En Barcelona, donde la victoria será repartida porque la causa del partido es común a locales y visitantes, se presenta una ocasión soñada para discernir cuál de los dos pueblos tiene mejor cantera porque, en el fondo, una lucha de selecciones siempre es una pelea de canteras. En 90 minutos la política dejará paso al fútbol. Y se supone que en todo su esplendor. Estos partidos son para recordar: dentro y fuera. No hay mejor táctica que jugar al fútbol con mayúsculas.



