Una cosa rapidita que el domingo regresa la Liga
Juande hará rotaciones y apostará por Hinkel, Duda y Kepa

Puro trámite. Noche europea descafeinada por culpa de la sideral distancia que separan a este Sevilla campeón de Europa (como le gusta decir a Del Nido) y el desconocido, humilde y endeble Atromitos. El 1-2 de la ida dejó sentenciada la eliminatoria en Atenas. Parafraseando a mi querido Lucas Haurie en uno de los titulares más geniales que jamás he leído: una cosa rapidita que el domingo no torea Curro Romero, pero sí regresa la Liga y un partido de verdad.
No se trata de menospreciar lo más mínimo la cita. Simplemente, es que tan sólo un terremoto que hundiera a los sevillsitas en el césped del Sánchez Pizjuán permitiría a los griegos llevarse la eliminatoria. Nada más. Esta primera fase de la liguilla de la UEFA no da opciones a la sorpresa. "Tenemos que salir a currar y trabajar a tope. No hay que relajarse", es el mensaje de Renato. Obligado toque de atención para que nadie confunda el choque europeo con un mero amistoso.
Juande Ramos aprovechará para darle un respiro a muchos de sus futbolistas: Kanouté sigue recuperándose de su esguince de rodilla, Navarro tiene unas molestias y no hay motivo para forzar y Adriano se merece un descanso. Aunque al técnico no le gusta distinguir entre suplentes y titulares, sí será la noche para los menos habituales: Maresca, Hinkel, Dragutinovic, Duda o Kepa. Todo indica que el especialista luso saldrá de inicio junto al canterano, pareja que dio la victoria en el partido de ida. Renato podría seguir en la mediapunta como segundo delantero. ¿Jugará Cobeño? Si no lo hace hoy, parece que no tendrá mejores ocasiones. Sólo Juande Ramos lo sabe.
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El Atromitos llega con la estocada recibida en su territorio y, por si fuera poco, con bajas importantes. Ni el delantero Doe ni el autor del gol en Atenas, Korakakis, serán de la partida. El conjunto griego vive en los puestos bajos de la modesta Liga griega, sin saborear aún una victoria.
Recuerdo a Darío. En la previa se ha hablado mucho más del desgraciado incidente que sufrió Darío Silva el domingo pasado que del encuentro europeo de hoy. Los sevillistas han sentido mucho lo que está sufriendo el uruguayo, muy querido en Nervión pese a que su rendimiento no estuvo a la altura de lo esperado. Por ello, el equipo tendrá esta noche un momento para el recuerdo público. Los jugadores podrían saltar al campo con una camiseta con el nombre de Darío en el pecho y un mensaje de aliento. Será la nota emotiva de una cita más propia para disfrutar del bocadillo en el descanso y de un partido sin nervios. Ya sabe, una cosa rapidita que el domingo regresa la Liga.



