Yo digo | Manolo Canabal

Muchos no me veían futbolista

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Siempre les estaré agradecido a Antonio Gómez y a Sergio Kresic, por haber confiado en mí cuando me llevó al Mérida para convertirme en profesional. No era fácil porque yo era un jugador excesivamente alto para aquella época y había reticiencias sobre mis posibilidades como futbolista. El primero fue el que confió en mi cuando yo jugaba en Regional y me dio la oportunidad en Segunda B con el Pontevedra. Era una época en la que muy poca gente me veía como jugador de fútbol. Terminaba los partidos, hacía goles y siempre había gente que me cuestionaba. Incluso los propios compañeros me criticaban y no entendían que yo pudiera ser titular. Lo veía injusto, simplemente me criticaban porque era alto. Con el público pasaba algo parecido. Al aficionado le atraen más los jugadores bajitos, rápidos y habilidosos. Les cuesta más aceptar a los jugadores altos que transmiten cierta lentitud en los movimientos o que tardan en arrancar en carrera. A los aficionados les transmite sensación de torpeza, pero jugadores como Ibrahimovic, Kanu o Adebayor no lo son.

Respecto al hecho de que muchos de estos jugadores no dominen el juego aéreo, como me pasaba a mí, creo que no es una cuestión de altura. El remate de cabeza es algo innato, es una condición con la que se nace. Los mejores rematadores de cabeza no son excesivamente altos, ahí están los casos de Zamorano, por hablar de un delantero, o de Ayala o de Cannavaro, si hablamos de defensas. Tienen unas condiciones naturales privilegiadas para el salto y las saben aprovechar muy bien. Está claro que se puede mejorar con trabajo, pero si no se tienen esas condiciones no se puede ser un gran rematador de cabeza por muy alto que seas.

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