"Continuar siempre ha sido mi prioridad, nada me haría más feliz"
Diego Milito (Buenos Aires, 1979) seguirá cuatro años más en el conjunto aragonés, aunque prefiere mostrarse prudente y distante con el acuerdo


Agapito Iglesias, asesorado por la dirección deportiva, ya ha dado orden de que se ejecute la opción de compra al Genoa por 4'5 millones de euros de la que dispone el club aragonés este diciembre.
No sé nada, sinceramente. Me enteré esta mañana (por ayer) al leer la información publicada por AS. Ojalá se dé y pueda continuar aquí muchos años, pero creo que hablar del tema a estas alturas es un poco prematuro.
El Zaragoza siempre ha sido su primera opción...
Siempre he dicho que continuar en esta institución es mi deseo y que nada me haría más feliz. Estoy muy integrado en el grupo, en la ciudad... y ahora iniciamos un proyecto deportivo que nos tiene a todos muy ilusionados.
¿Ha mantenido alguna charla sobre su futuro en los últimos días con los dirigentes del club?
Tengo una magnífica relación con todos, en especial con (Miguel) Pardeza y (Pedro) Herrera, me parecen unos profesionales extraordinarios, y sé que tratarán mi tema con absoluta dedicación. Estoy muy tranquilo.
Que trascienda la decidida voluntad del Zaragoza de hacerse con la propiedad de sus derechos, además de una magnífica noticia, es un alivio por no tener que sostener la incertidumbre hasta el mes de diciembre.
Está claro que cuanto antes se resuelva, mucho mejor, pero tampoco me gusta insistir demasiado en el tema porque podría parecer que estoy tratando de forzar la situación y donde debo presionar es con mi trabajo y mis goles, y no hablando fuera del campo.
El inicio no ha podido ser mejor: dos goles en dos partidos de Liga y otro contra el Livorno en el partido de presentación...
Sabía que iban a llegar. Alguno se alarmó porque en pretemporada no anoté ninguno, pero siempre tuve la confianza personal y de todos mis compañeros. El trabajo estaba realizándose bien y no había por qué preocuparse.
¿Hay demasiados análisis precipitados durante julio y agosto?
No, es normal. El trabajo de ustedes es escribir o hablar de lo que se ve cada día y ahí la realidad es inapelable, pero sí que hay que atender a los tiempos, al momento del año por el que se atraviesa y la pretemporada siempre es un periodo feo, de puesta a punto, donde se acumula mucho trabajo y se enfoca todos los esfuerzos a llegar bien a la competición oficial.
El ejemplo más acabado de lo que comenta puede representarlo D'Alessandro. Su fútbol pasó inadvertido durante muchos partidos de preparación y ahora es una figura permanente en los encuentros del conjunto aragonés.
No puede ponerse en duda la calidad de Andrés. Es un futbolista extraordinario y aquí encuentra todos los ingredientes favorables para mostrar su mejor versión. Frente al Depor y al Espanyol brilló de manera muy intensa y estoy convencido de que sostendrá este nivel.
Pese al entusiasmo que ha despertado en la afición este nuevo Zaragoza, resulta difícil imaginar a alguien más feliz que usted por haber logrado reunir en su equipo a Mandrake y a Aimar...
(Risas). Es un lujo para cualquier delantero contar con dos compañeros de su talla. Más allá de que sean compatriotas y de que nos acerca una afinidad evidente, son dos jugadores impresionantes y que multiplican las expectativas de cualquier conjunto.
Apenas se han disputado un par de jornadas y todo aún se mueve en el terreno de las sensaciones, pero ¿para qué está el Zaragoza en este curso?
El reto es el mismo que cuando comenzamos: acabar el campeonato entre los seis primeros. Sabemos que será complicado y que estamos expuestos a muchos factores propios y externos, pero el desafío esta ahí y vamos a tratar de completarlo.
La dificultad quedaría bastante rebajada si en cada encuentro no se viviera un arbitraje difícil y perjudicial.
Creo que no estamos teniendo nada de suerte hasta la fecha. Hemos sufridos sendas expulsiones, un penalti en contra... Todo muy concentrado en muy poco tiempo, esperemos que cambie la inercia y no se nos complique tanto.
Da la impresión de que no aciertan ni con el instante: el espíritu de la amonestación por protesta debería servir para reducir la tensión o castigar un exceso, pero en el último episodio lo único que sirvió fue para levantar un incendio extraordinario.
Tanto D'Alessandro como Ponzio se retiraban de la acción cuando el árbitro les castigó con tarjetas de distinto color. Me da la impresión de que el arbitraje está virando hacia un terreno equivocado: el fútbol siempre ha sido un deporte de contacto y de diálogo, se han podido decir cosas dentro del respeto y de la educación, pero ahora no puedes dirigirles la palabra.
¿Le preocupa que el Zaragoza siempre salga malparado de las decisiones de los colegiados?
Tenemos que ser inteligentes y adaptarnos a la situación, de nada vale lamentarse y no aprender. Hasta ahora, hemos logrado salvar tres puntos jugando con uno menos y está claro que es una situación que no debe repetirse muy a menudo si queremos alcanzar nuestras objetivos deportivos de esta temporada.
¿Fue una liberación imponerse al Espanyol tras caer en el partido inaugural en Riazor?
Todos necesitábamos ese triunfo, porque se nos quedó un sabor muy amargo al perder en La Coruña pese a la buena imagen que ofrecimos por momentos. Había mucha esperanza concentrada en sumar esta victoria y, por suerte, lo logramos.
A nivel personal y pese a su reflexión anterior, ¿se descargó de ansiedad con su gol nada más comenzar el primer encuentro de Liga?
Se trató de una alegría, pero siempre mirando al bien del grupo. Soy de los que piensa en que aquí lo importante es el colectivo y que la actuación personal siempre se sitúa en un segundo plano.
Usted se ha convertido en un goleador serial... Ha pasado de un inicio de carrera donde no se caracterizaba por su abundancia realizadora a convertirse casi en un goleador serial: 22 goles en Génova, 21 el año pasado en el Zaragoza, dos en dos partidos ahora...
El crecimiento es fruto de una maduración como jugador, de aprender del juego y de tratar de entenderlo cada día mejor.
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¿Algún espejo donde mirarse para esta evolución?
Francescoli, siempre.



